Asma

Asma: qué es, síntomas y tratamiento de esta enfermedad

A menudo escuchamos muchas informaciones sobre el asma, sus síntomas y consecuencias. Pero ¿qué es el asma?, ¿cómo se origina?

El asma
Prevenir y tratar el asma

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que existen más de 230 millones de pacientes con asma alrededor del mundo. Esta enfermedad está presente en todos los continentes, aunque un 80% de las muertes se producen en países de ingresos bajos o medianos. Además, se trata de la patología respiratoria crónica más común entre los niños. La concienciación sobre los síntomas del asma se vuelve crucial, tanto para permitir un diagnostico temprano, como para mejorar la respuesta al tratamiento. Pensando en ello, a continuación hablaremos en más detalles sobre esta enfermedad. ¡Sigue leyendo!

La pregunta clave: ¿qué es el asma?

Como adelantamos al principio, consiste en una enfermedad crónica que afecta a las vías respiratorias. Se caracteriza por la inflamación y estrechamiento de dichas vías, soliendo provocar falta de aire y mucosidad excesiva.

El asma puede manifestarse de diferentes formas e intensidades en cada persona. Para algunas, será una afección menor y fácilmente controlable. Para otros pacientes, sin el tratamiento adecuado, podrá interferir en todas sus actividades cotidianas, incluso laborales, e impactar negativamente en su estado de ánimo.Asma en niños

La tasa de letalidad del asma, si comparada con la de otras enfermedades crónicas, es relativamente baja. Sin embargo, en 2005 alrededor de 250.000 personas fallecieron en recurrencia del asma, principalmente entre las poblaciones más carentes de recursos económicos.

Además, las dificultades en su diagnostico aún impiden que muchas personas tengan acceso al tratamiento adecuado. Lo que se refleja en una notable disminución de su calidad de vida, especialmente a medida que los síntomas se vuelven más molestos y frecuentes.

¿Cómo y por qué se producen los ataques de asma?

El llamado “ataque de asma” es la manifestación más evidente de esta enfermedad. Cuando ocurre, el revestimiento de los bronquios se inflama y conlleva al estrechamiento de las vías respiratorias. En consecuencia, se reduce el flujo de aire que entra y sale de los pulmones, haciendo que la persona sienta dificultad para respirar.

Lamentablemente, aún no se conocen con total exactitud las causas del asma. No obstante, se relacionan varios factores de riesgo que pueden favorecer el desarrollo de sus síntomas. Algunos de ellos son:

  • Factores genéticos: se conoce como “atopia” la tendencia genética de una persona a desarrollar enfermedades alérgicas. Este carácter hereditario podría desempeñar un rol central en el desarrollo del asma alérgica. Pero no todos los casos del asma son de naturaleza alérgica.
  • Riesgos ambientales: la exposición al aire contaminado y a elementos alérgenos (en especial, de forma constante), como moho, humedad, ácaros o humo del tabaco, también puede conllevar a la aparición del asma.
  • Afecciones de las vías respiratorias: una persona que tiene o ha tenido infecciones en los pulmones (virales, principalmente) puede ser más predispuesta al asma. Las afecciones alérgicas (sinusitis, rinitis) y las infecciones asociadas a la Influenza (gripe) también pueden desencadenar ataques de asma.
  • Factores ocupacionales: los casos de asma ocupacional se producen cuando una persona no diagnosticada con asma previamente empieza a desarrollar síntomas por exponerse a algunos elementos en su trabajo. Por ejemplo, el moho o sustancias irritantes, como los productos químicos o el aserrín. Esta exposición puede darse de forma continua en niveles constantes o repentina/extraordinaria en niveles más altos.

Principales síntomas del asma

No obstante, la falta de aire durante los ataques no es el único síntoma del asma. El principal “problema” es que los primeros síntomas de esta enfermedad suelen ser poco específicos. Por lo que, con frecuencia, pueden ser confundidos con otras enfermedades o simples malestares cotidianos.

Algunos de los síntomas iniciales y más comunes del asma son:

  • Falta de aire.
  • Sensación de opresión o dolor en el pecho.
  • Insomnio y alteraciones en el sueño (generalmente, están relacionadas con la dificultad para respirar).
  • Sibilancias al exhalar (principalmente en los niños).
  • Tos, que suele empeorar durante un resfriado, gripe u otras enfermedades virales.

A medida que la enfermedad avanza y no recibe el tratamiento adecuado, estos síntomas tenderán a volverse más intensos y frecuentes. Uno de los indicios de que el asma está agravándose es la necesidad  de usar constantemente el inhalador de alivio rápido.El asma

Tratamiento del asma

Como una enfermedad crónica, el asma no tiene cura, pero sí es posible tratarla para mejorar la calidad de vida del paciente. El actual tratamiento del asma suele combinar diferentes métodos y recomendaciones a fin de reducir la intensidad y frecuencia de los ataques.

En primer lugar, se aconseja a la persona asmática evitar, en lo posible, la exposición a factores desencadenantes, principalmente a los alérgenos más comunes (moho, polvo, ácaros, polen, etc.) También la rutina de actividad física puede tener que ser reestructurada para que no venga a ser un disparador.

Por otro lado, el médico administrará el tratamiento farmacológico más apropiado a cada persona. En este punto, debemos estar conscientes de que no todos los pacientes asmáticos toman la misma medicación. Y que la automedicación es un potencial riesgo para la salud, no debiendo cualquier persona empezar o alterar un tratamiento farmacológico sin la debida recomendación médica.

Por último, y no menos importante, hay que tener en claro que el asma puede tener un impacto importante en la salud mental del paciente. De la misma manera que el estrés y las emociones negativas se convierten en disparadores cada vez más frecuentes de los ataques. Por ello, no se debería descartar un acompañamiento psicológico/psicoanalítico, la práctica de terapias alternativas (acupuntura, entre otras) y actividades que trabajan la respiración y estimulan la relajación, como yoga o meditación.

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