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Por qué es importante beber agua para nuestra belleza

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Beber la cantidad suficiente de agua a diario es fundamental para garantizar el correcto funcionamiento del organismo.

Cuando la piel no recibe la cantidad de agua que necesita, pueden aparecer diversas señales de deshidratación: sequedad, rigidez, falta de luminosidad.

Beber la cantidad suficiente de agua a diario es fundamental para garantizar el correcto funcionamiento del organismo, así como para cuidar la piel. Son muchas las personas que invierten en productos de cosmética, tales como cremas, mascarillas y sérums, con el objetivo de mantener fresca y radiante su piel, y contribuir a una mejor belleza.

Con el paso del tiempo es normal preocuparse por el envejecimiento de la dermis: aparecen manchas, el óvalo facial pierde firmeza y elasticidad, etc. Cuando se habla de pieles bien hidratadas, no solo son aquellas que reciben a diario cremas o mascarillas hidratantes, sino a las pieles que reciben la hidratación adecuada a nivel celular interno.

Si estamos bien hidratados, con un consumo diario de agua de entre dos y tres litros, mantener la piel en perfecto estado de salud, y por tanto de aspecto, es mucho más sencillo. El agua le ayuda a mantener su tonicidad y su función de barrera protectora. Así, la piel se encuentra protegida ante los radicales libres.

Para garantizar su elasticidad y firmeza, el contenido de la capa córnea debe ser de aproximadamente un 15%. Si se encuentra por debajo de dicho porcentaje, la piel se volverá mucho más frágil y áspera, con un aspecto opaco y envejecido.

La mejor bebida para cuidar el organismo y la piel es el agua mineral natural. Se trata de una agua órganica, que no recibe ningún tipo de tratamiento químico como el cloro. Aporta un amplio abanico de nutrientes clave, como los minerales. Se trata de un producto alimentario único, presente en la naturaleza. El agua en su versión más pura ayuda a mantener el equilibrio interno, ya que actúa como hidratante y nutriente.

Cuando la piel no recibe la cantidad de agua que necesita, pueden aparecer diversas señales de deshidratación: sequedad, rigidez, falta de luminosidad, aparición de arrugas y líneas de expresión de forma prematura, etc. Según cuál sea el grado de deshidratación, los daños pueden ser incluso mayores.

Durante los meses de primavera y verano, en los que la piel se encuentra más expuesta, es importante prestar especial atención a su cuidado, evitando una exposición excesiva al sol. Para ello, además de beber agua, es recomendable aplicar protectores solares.

 

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