Este saqueo no puede quedar en agua de borrajas

Este saqueo no puede quedar en agua de borrajas

La justicia debe ir hasta el final en el caso de Inassa. Hasta que se depuren todas las responsabilidades. El escándalo se acrecenta publicación tras publicación. Los 40 millones de euros pagados en comisiones en un paraíso fiscal como Panamá son una evidencia más de que el dinero de los madrileños tuvo un destino espurio en la época en que la Comunidad estaba presidida por Alberto Ruiz-Gallardón. ¿Qué pintaba una empresa pública haciendo negocios allí? La Fiscalía Anticorrupción debe seguir adelante con sus pesquisas y citar a Gallardón para que explique cuál fue su papel en este caso. Hasta ahora, el expresidente estaba imputado —"investigado", como se denomina ahora— por la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, quien consiguió por un día que aquellas irregularidades no prescribieran.

Otro aspecto llamativo en todo este asunto es que la adquisición de la compañía brasileña Emissao, autorizada en 2013 por el Gobierno autonómico de Ignacio González, tuvo un modus operandi prácticamente calcado al de Inassa. Tanto que el personaje principal de dicha operación también fue Edmundo Rodríguez Sobrino, director de Inassa y hombre de confianza del propio González en los asuntos opacos que se traían entre manos en Latinoamérica. Por lo tanto, la filial colombiana del Canal sólo sería la precuela de lo que sucedió a la postre con Emissao. Esa relación entre un caso y otro debe suponer un incentivo en las investigaciones para que así todos los implicados respondan ante la ley. También Gallardón. 

La compra de Inassa se cerró por 83 millones de euros. La Fiscalía Anticorrupción estima que se pagó, al menos, un 70% más de su valor real y que se hizo a través de sociedades radicadas en territorio offshore. Cierto es que, hasta que no se dirima nada en sede judicial, Gallardón sigue siendo un hombre sin mácula. Uno de los políticos más capacitados de las últimas décadas en España. No obstante, la exclusiva de OKDIARIO es una prueba más de que aún quedan muchas cosas por resolver. De hecho, al margen de la relación más que evidente en el modo de gestionar el Canal de Isabel II tanto en la época de Gallardón como en la de González, resulta sorprendente que, a día de hoy, el exgerente del Canal, Arturo Canalda, siga al frente de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid. No es, precisamente, la mejor manera de demostrar la transparencia que, tanto en el fondo como en la forma, requiere cualquier institución pública que se precie.

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