Sánchez libera a los presos venezolanos

Sánchez presos

A los presos políticos españoles en Venezuela los ha liberado Pedro Sánchez. O, al menos, eso dice él. En la rueda de prensa conjunta que dio el lunes en La Moncloa, tras reunirse con el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, el presidente del Gobierno ha contado que el pasado viernes mantuvo una conversación telefónica con la ahora presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, en la que él dice que «le trasladé la necesidad de seguir liberando presos políticos» y, en tono triunfalista, se atribuyó el mérito en dicha liberación: «Hemos logrado su liberación y su vuelta a casa con sus familias, tal y como nos comprometimos precisamente hace escasas semanas con ellos», añadió Pedro Sánchez quien, sorprendentemente, ha cambiado de llamarlos «personas que estaban retenidas en Venezuela» a referirse a ellos ahora como «presos políticos», la misma expresión con la que sus socios de Bildu y de ERC hablan de los sanguinarios asesinos de ETA encarcelados por la justicia española.

Pero Sánchez es desprendido y no se queda para él todo el mérito de la liberación, sino que lo comparte generosamente con su antecesor socialista. «Tengo que reconocer el trabajo que está haciendo el ex presidente Zapatero, precisamente para la liberación de presos políticos» en Venezuela, añadió Sánchez. «Creo que su buen hacer, junto con otros actores políticos y también países que se han reconocido, por parte en este caso de la administración venezolana, (en referencia al comunista brasileño Lula da Silva), están haciendo posible que, en efecto, podamos ir viendo cómo se liberan presos políticos en Venezuela». El mismo José Luis Rodríguez Zapatero al que Delcy Rodríguez se refiere delante de las cámaras como «mi príncipe» y al que toda la oposición venezolana sin excepción considera un colaborador fundamental del narcoterrorismo chavista, de quien los ex presos del chavismo aseguran que «a Zapatero le interesan sus negocios, no la vida de los venezolanos», y el presidente de la ONG Refugiados Sin Fronteras, afirma que «Zapatero ha sido un enemigo de la libertad de Venezuela. Siempre ha favorecido y dado oxígeno al régimen».

Pese a lo que todos hemos podido ver, a los presos políticos venezolanos los han liberado Sánchez y Zapatero y no Donald Trump. Los chavistas no han empezado a liberar a los miembros de la oposición represaliada después de que el presidente de los Estados Unidos enviara tropas a Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro y su esposa ante un tribunal estadounidense, donde van a ser juzgados como líderes de un cártel narcoterrorista. Las liberaciones no han comenzado como consecuencia de que Trump amenazara a Delcy Rodríguez con que, si no obedeciera sus instrucciones, las consecuencias personales para ella iban a ser aún más duras que para Maduro. Los chavistas han comenzado a liberar presos políticos exclusivamente gracias a los meses de duras negociaciones con los socialistas españoles. Porque para Pedro Sánchez Donald Trump es poco menos que el diablo con cuernos y cola del que nada bueno puede salir, ni la paz en Gaza, ni la liberación de los israelíes secuestrados por los terroristas palestinos, ni muchísimo menos la transición hacia la democracia en Venezuela, ni la liberación de sus presos políticos.

Respecto a la intervención de Donald Trump en Venezuela, Pedro Sánchez ha afirmado que «España no reconocerá una intervención que viola el derecho internacional»; acusó a Trump de crear un «precedente terrible y muy peligroso» con un ataque a Venezuela guiado «por la sed de petróleo»; ha calificado su actuación en Venezuela como un «peligroso precedente para la paz y la seguridad global»; ha pedido a los embajadores «no bailarle el agua a Donald Trump»; lo ha encuadrado dentro de «la internacional ultraderechista»; ha afirmado que impone la «ley del más fuerte, la ley de la selva». Mientras que sus socios de Gobierno directamente han llamado al líder norteamericano «fascista» y «tirano». Para Sánchez, Trump es poco menos que un nazi, así que robarle sus méritos cree que es antifascismo del bueno.

Así nos va.

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