Rufián, Sánchez e Iglesias dan la razón a Vox

Rufián, Sánchez e Iglesias dan la razón a Vox
  • Diego Vigil de Quiñones Otero

Uno de los temas políticos de la semana ha sido, sin duda, el acuerdo al que han llegado ERC y los partidos del Gobierno central para revisar el régimen de la financiación autonómica, de modo que se armonicen las diferencias fiscales hoy existentes entre CCAA. La cuestión es que el socialismo fiscalmente depredador no puede soportar que algunas autonomías hagan la competencia a las que tienen impuestos más altos, pues entonces la ineficiencia de las políticas socialistas/secesionistas queda al descubierto. El debate se ha centrado contra la Comunidad de Madrid por ser refugio fiscal de catalanes, pero Andalucía, Murcia, Cantabria o la Rioja también presentan ventajas francamente interesantes en algunos impuestos.

El acuerdo ERC-UP-PSOE (el futuro tripartito catalán, aunque Iceta diga que no) resulta chocante porque supone, por primera vez, que dichos partidos deciden dar marcha atrás en la dirección hacia la independencia, el confederalismo o el federalismo que decían haber tomado respectivamente. Con razón han dicho JxCat que se trata del apoyo de ERC a un movimiento “recentralizador” que dejará la puerta abierta en el futuro a armonizaciones que menguarán el poder recaudatorio del gobierno autonómico catalán; y con razón el PDCat no apoyará la medida aunque si apoya los PGE. El camino tomado por PSOE-UP-ERC les coloca en una posición equiparable a Vox, la única fuerza con representación partidaria de suprimir las autonomías o al menos atenuarlas.

Y es que nos encontramos ante una de las principales diferencias entre “la derechita” y “la derechota”. El asunto fue objeto de disputa en la Asamblea de Madrid hace un año. Corría Noviembre de 2019 cuando el PP presentó en el parlamento regional una proposición no de ley (un brindis al sol, dado que su aprobación no causaría cambio legal inmediato) instando al Congreso a que blindara fiscalmente la autonomía fiscal de las CCAA en una modificación de la Ley de Financiación Autonómica. Frente a dicha petición, Vox se abstuvo porque no quiere poner «ni una sola piedra en la muralla de las fronteras autonómicas, ni hoy ni nunca» (en palabras de su portavoz regional madrileña Ana Cuartero). De modo que, con lo visto la semana pasada, podemos afirmar sin exageración que Sánchez, Iglesias y Rufián han dado la razón a Vox al considerar malas a las autonomías para la construcción del bien común.

Una posición, la de Vox, que no comparte un PP partidario ferviente del federalismo fiscal atenuado. Digo atenuado porque, aunque defiende el régimen actual, no se atreve a defender que la autonomía de ingreso vaya acompañada de verdadera autonomía de gasto, de modo que las CCAA pudieran decidir qué tasas o copagos imponen, qué servicios son o no gratuitos, compitiendo realmente entre ellas. Vox por su parte, tiene claro que las CCAA son lesivas para el contribuyente. Una posición que a día de hoy puede resultar chocante al votante de Madrid, pero sin duda comprenderán los contribuyentes de zonas “rojas” como la Corona de Aragón (Aragón, Baleares, el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña), pero también los de algunas zonas “azules” como Castilla y León o  Galicia, que soportan un maltrato fiscal que no padecerían si no hubiese CCAA.

En suma, la posición de ERC-PSOE-UP abre un debate que estaba enterrado y que se les podría volver en contra: se puede armonizar hacia arriba, pero también hacia abajo, lo cual favorecería a los españoles hoy sometidos al infierno fiscal de las comunidades gobernadas por socialistas (como plantea Vox).

 

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