Biomateriales

Revolución a la vista: una araña australiana crea telarañas con propiedades nunca vistas en ningún material

Cuadros en cámara lenta que muestran la captura de un grillo que realiza Asianopis subrufa mediante un ataque frontal. (Créditos: Vincent Jackel & Jonas Wolff, Universidad de Greifswald / CONICET)
Cuadros en cámara lenta que muestran la captura de un grillo que realiza Asianopis subrufa mediante un ataque frontal. (Créditos: Vincent Jackel & Jonas Wolff, Universidad de Greifswald / CONICET)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La araña australiana Asianopis subrufa es capaz de fabricar hilos con una elasticidad y dureza nunca antes vista. Según un estudio que acaba de publicar PNAS, la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, este arácnido diseña telarañas con una complejidad técnica que la industria humana aún no logra imitar.

Esta especie lanzadora, lo que hace básicamente es «modificar» la seda con sus patas para crear un biomaterial que resiste tensiones brutales sin llegar a romperse. Basados en los datos del experto argentino Martín Ramírez, este hallazgo podría llevar a una nueva generación de materiales que podrían cambiar desde la medicina hasta la aeronáutica.

El biomaterial compuesto con arquitectura de bucles

El descubrimiento realizado por un científico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) menciona que los radios de la telaraña presentan una estructura compuesta inédita. Estos hilos poseen un núcleo formado por dos fibras gruesas de carácter viscoelástico, protegidas por una funda de fibras mucho más delgadas y rígidas que se encuentran plegadas.

Esta disposición permite que, al estirarse el hilo, los bucles de la funda se desplieguen de manera progresiva. Según explica el propio Martín Ramírez, la resistencia del material aumenta a medida que la estructura se tensa, permitiendo a las telarañas deformarse de manera reversible sin romperse.

Lo más asombroso de esto es que la araña es capaz de ajustar la elasticidad de los radios durante el propio proceso de fabricación. Gracias al trabajo de sus patas posteriores, el arácnido realiza ciclos de estiramiento y relajación; a mayor número de ciclos, más bucles se acumulan y el hilo resulta más elástico.

¿En qué áreas se puede aplicar este hallazgo?

La capacidad de replicar este sistema en materiales artificiales permitiría la innovación en múltiples sectores:

  • Creación de ligamentos y tendones artificiales con memoria elástica.
  • Desarrollo de suturas quirúrgicas de alta precisión y resistencia.
  • Diseño de paracaídas y materiales de construcción que absorban impactos sin colapsar.
  • Fabricación de textiles técnicos para aplicaciones industriales extremas.

La estrategia de caza de la araña australiana

La araña Asianopis subrufa posee un cuerpo pequeño, de unos 25 milímetros, pero patas largas. Al ser una cazadora nocturna, utiliza sus enormes ojos para detectar el movimiento antes de lanzar su red adhesiva, la cual sujeta directamente con sus extremidades.

Debido a esto, la red debe ser extremadamente maniobrable. Desde el CONICET mencionan que la araña emplea dos tácticas: un ataque frontal para insectos terrestres como hormigas o escarabajos, y un ataque hacia atrás para capturar presas voladoras mediante la detección de vibraciones.

Para que estas maniobras funcionen, los radios de la tela deben ser capaces de expandirse entre 8 y 24 veces su tamaño original en apenas milisegundos.

Una fotografía microscópica

Ramírez capturó una fotografía mediante un microscopio electrónico donde se pudo ver la seda a una escala de apenas 0,05 milímetros. Esta imagen ganó el certamen de la Royal Society 2025 bajo el título «Hilos de araña hipnotizantes». En la captura se aprecia cómo la funda de bucles envuelve al núcleo para otorgarle esa resistencia extrema.

Imagen de microscopía electrónica de barrido de dos hebras de la telaraña de Asianopis subrufa con la que el investigador del CONICET Martín Ramírez ganó la Competencia de Fotografía 2025 de la Royal Society.
Imagen de microscopía electrónica de barrido de dos hebras de la telaraña de Asianopis subrufa con la que el investigador del CONICET Martín Ramírez ganó la Competencia de Fotografía 2025 de la Royal Society. (Foto: CONICET)

Gracias al trabajo de los científicos de Argentina, Alemania y Australia, los ingenieros ahora tienen una guía para diseñar materiales fibrosos que sean, a la vez, tan blandos como un elastómero y tan fuertes como una fibra de alta tenacidad.

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