RTVE: aceleración chavista
Dejo al margen de esta descripción crítica a la mayor parte de los profesionales de la empresa pública RTVE que tratan de conducirse, no sin dificultades y sufrimiento, de acuerdo con el código ético que debe ser la guía en un medio de comunicación público.
Aquellos caritativos que suelen dar cuartelillo al muchachito López (con sillas bien pagadas, of course) se habrán caído finalmente de la ingenuidad interesada. Si quedaba alguna duda sobre la deriva ideológica, la falta de neutralidad y ausencia de cualquier escrúpulo deóntológico, el maratón informativo sobre lo acaecido en el venezolano Fuerte Tiuna y días posteriores deja en evidencia esa deriva en y de RTVE, que cada día es más la televisión de la izquierda y ultraizquierda. Y eso que reclama cada día más dinero procedente de la cesta de los contribuyentes.
Me han llegado a tal respecto una buena cantidad de mensajes de profesionales del periodismo latinoamericano, algunos de ellos exiliados en España y en otras partes del mundo. Entre ellos, alguno (a) que participaron a título informativo durante ese maratón donde los analistas mayormente se les notaba la patita y los quereres. Básicamente, denuncian que la «estrategia de manipulación de Sánchez es calcada a la que usó Chávez en su momento». Primero, desacreditar a los medios de comunicación no afines, especialmente si son críticos, a los efectos de que los ciudadanos no terminen de creer lo que estos medios en la oposición a lo gubernamental dicen del poder constituido. Y, luego, hacer de la televisión pública, con todo el dinero que pertenece a los contribuyentes, su principal fortín mediático, incrementando el presupuesto en cifras jamás vistas.
Hay muchos datos que permiten dar por buena esta lectura. Alguien dirá ciertamente que el presidente de la cosa, José Pablo López, también aporta su granito de arena a la hora de agradar y cumplir las órdenes que emanan del corazón del gobierno Sánchez. ¡Claro! Pero lo mollar de las «nuevas» (sic) TVE y RNE procede del enorme entramado progubernamental controlado directamente desde el complejo de La Moncloa. Le han dicho que hay que polarizar… ¡Se polariza! Que hay que buscar agujeros negros de la oposición… ¡Se encuentran o directamente se inventan! Que hay que ignorar la gruesa corrupción sanchista… ¡Se ignora! Que hay que intentar descabezar a Feijóo… ¡Pan comido!
Este rally televisivo único en Europa y en general en el mundo libre no sólo es aplaudido por los ganapanes instalados a través de productoras ad hoc designadas por José Pablo López (algún día conoceremos la auténtica dimensión en dinero público), sino que los que deben transitar con lupa por Prado del Rey y El Pirulí se fuman un puro mientras caen en sus cuentas la friolera de 126.000 euros más gastos.
El argumento de las «audiencias» no es suficiente en un medio público generalista. Hay mucha letra pequeña que escribir al respecto, incluso, resultando ciertas y limpias. Entre otras cosas porque RTVE no tiene publicidad, amén de todo el dinero del mundo que en muchas ocasiones es de difícil justificación a la luz del juego en igualdad de competencia.
Definitivamente, si ha caído Maduro no es difícil aventurar que lo hará Sánchez. Pudiera ser que a no tardar.