¿Quieren dejar morir a Zaplana en la cárcel?

¿Quieren dejar morir a Zaplana en la cárcel?

La salud de Eduardo Zaplana se apaga cada día. Según el último informe médico, el ex ministro popular ha perdido tanta masa ósea que tiene los huesos “como una mujer de 80 años” y presenta, por lo tanto, un alto riesgo de sufrir fracturas vertebrales y de cadera de manera espontánea. No obstante, y a pesar de los oscuros presagios de los especialistas, ni la magistrada del caso Erial, Isabel Rodríguez, ni la Fiscalía Anticorrupción aceptan la excarcelación del ex presidente valenciano.

Una verdadera temeridad de la juez y el Ministerio Público si se tiene en cuenta el diagnóstico de Guillermo Sanz, jefe de Hematología del Hospital la Fe de Valencia: “Es una bomba de relojería con posibilidad de muerte súbita”. Pero, no sólo es que el modo de proceder de ambas partes sea inhumano, es que, además, carece por completo de ecuanimidad.

Ni los etarras encarcelados con los más terroríficos delitos de sangre a sus espaldas han sido objeto de tal inquina judicial. Ibon Iparragirre, terrorista de ETA enfermo de sida y condenado a 299 años de cárcel, salió en libertad con pulsera de localización a mediados de diciembre. A Bolinaga, el carcelero que tuvo en penoso cautiverio a José Antonio Ortega Lara, le concedieron la libertad vigilada dos años antes de su fallecimiento y hasta tiempo tuvo de vergonzosos homenajes en Mondragón.

Y, por supuesto, no olvidemos a Belén González Peñalva, la sanguinaria Carmen del Comando Madrid –responsable de 80 muertes desde los años 80– condenada a 700 años de prisión, que fue excarcelada en 2009, ocho años antes de encontrar la muerte a causa de un cáncer. ¿Cuál es la pretensión de la Fiscalía y la magistrada? ¿Dejar morir a Zaplana en prisión privándole del calor de la libertad?

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