Pues sí, comunismo o libertad

Pues sí, comunismo o libertad

Lo más destacado del debate electoral celebrado en Telemadrid, más allá del reproche cruzado entre los candidatos, es que si Isabel Díaz Ayuso no logra la mayoría suficiente de escaños el socialcomunismo reeditará en la Comunidad de Madrid el nefasto Gobierno que lidera Pedro Sánchez en alianza con Podemos. Por si alguien tenía duda, si la victoria de Ayuso resulta insuficiente, Pablo Iglesias será vicepresidente del Gobierno de Madrid y Pedro Sánchez manejará los hilos de la marioneta en la que se ha convertido Ángel Gabilondo, un «moderado» fagocitado por la estrategia de retroalimentación socialcomunista. Se lo dijo Pablo Iglesias: «Seamos serios, señor Gabilondo; desde el compañerismo y sabiendo que vamos a gobernar juntos». Y Gabilondo calló para después reclamarle su apoyo. El debate no aportó ninguna novedad: la izquierda centró su ataque a Ayuso repitiendo los mismos mantras de siempre y utilizando de forma torticera y falsa datos sanitarios sesgados: sólo le faltó decir directamente que tras los muertos por el coronavirus estaba la mano de Ayuso. Llegados a este punto, la pregunta es obvia: si las barbaridades vertidas por Pablo Iglesias, con la anuencia servil de Gabilondo, fueran ciertas, ¿cómo es posible que Ayuso vaya a arrasar el 4M?

El debate se enfangó desde el comienzo: los candidatos del PSOE, Podemos y Más Madrid se lanzaron a una nauseabunda estrategia de utilización de la pandemia para criminalizar -esa es la palabra- al Gobierno de Ayuso, que se centró en la idea de que lo que está en juego en Madrid es la libertad y supo contrarrestar las falsedades del dirigente podemita. Por lo demás, poca cosa: Rocío Monasterio estuvo ágil y fue quien cargó más duramente contra Ciudadanos, cuyo candidato, Edmundo Bal, encarnó esa equidistancia buenista que convierte a su partido en tonto útil del socialcomunismo  y ha colocado a la formación de Inés Arrimadas al borde de la desaparición.

Por la izquierda, la candidata de Más Madrid, Mónica García, trato de explotar su condición de médico para, desde esa posición, utilizar la pandemia como ariete contra Ayuso. Una utilización perversa viniendo de una profesional sanitaria que colocó su ideología por encima de la verdad. Conclusión: nada nuevo. Lo más claro es lo que le dijo Iglesias a Gabilondo. Ya saben: «Desde el compañerismo y sabiendo que vamos a gobernar juntos».

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