OKDIARIO cara a cara con la etarra ‘Anboto’, asesina de 14 personas: «¿Vas a pedir perdón?»
Un equipo de OKDIARIO se plantó ante la etarra Soledad Iparraguirre, conocida como Anboto, una de las terroristas más sanguinarias de la historia de ETA, para interpelarla directamente sobre los crímenes que cometió y por los que nunca ha mostrado arrepentimiento público alguno. «¿Vas a pedir perdón a las víctimas del terrorismo?», le preguntó el reportero. La etarra, que acumula condenas por un total de 647 años de prisión y a la que se atribuyen quince asesinatos, guardó silencio. No hubo una sola palabra de remordimiento.
«No tenéis valentía para mirar a la cámara y arrepentiros de lo que hicisteis», le espetó el periodista ante su mutismo. «Asesina. ¿Te arrepientes? 14 personas. No hay ningún tipo de sentimiento del dolor causado. Vosotros no condenáis a la banda terrorista, lo justificáis».
El reportero de OKDIARIO resumió la indignación de miles de víctimas: «Ella viene de ver a su madre. Y hay mucha gente que no puede ver a la suya. Es una vergüenza. Ésta es la amnistía encubierta del PSOE. Ésta es la operación salida de etarras que nos propone Sánchez».
La confrontación se produce después de que el Gobierno Vasco le haya concedido a Anboto un régimen de semilibertad que le permite salir de prisión de lunes a viernes y regresar al centro penitenciario únicamente para pernoctar.
La misma medida que Txeroki
Anboto se beneficia así de la misma medida penitenciaria que otro destacado miembro de la banda, el ex jefe de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, que salió en febrero de la prisión de Martutene, en San Sebastián, en régimen de semilibertad. Como él, Iparraguirre podrá moverse en libertad durante el día entre semana, con la obligación de pernoctar en el centro penitenciario y permanecer en él los fines de semana.
El PP Vasco ha denunciado públicamente que «PSOE y PNV han dejado que los terroristas que maltrataron a nuestra sociedad sean quienes decidan cómo va a ser su propio proceso penitenciario. Impunidad y amnistía encubierta».
Un historial de sangre que suma 647 años de condenas
Iparraguirre fue una de las principales dirigentes de ETA y responsable del aparato de extorsión de la banda en el momento de su detención en Francia en 2004, junto a Mikel Albisu, Antza. Condenada en 2010 en París a 20 años por dirección de organización terrorista, fue entregada a España en 2019, donde la Audiencia Nacional acumuló sobre ella penas que suman centenares de años de prisión.
Entre las más destacadas figuran los 122 años por el asesinato del comandante Luciano Cortizo en 1995, los 425 años por su participación en un atentado frustrado en Vitoria en 1985, 39 años por el asesinato del cartero Estanislao Galíndez ese mismo año, 46 años por una bomba trampa en Escoriaza en 1987 y 15 años más por ordenar un atentado contra el Rey Juan Carlos I en 1997, durante la inauguración del Museo Guggenheim. La etarra mantuvo un papel relevante en ETA hasta el final y participó en el acto de disolución de la banda en 2018.
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