El precio del poder: Navarra

El precio del poder: Navarra

La disposición transitoria cuarta tal vez sea el punto más oscuro de nuestra Carta Magna. Al institucionalizar un procedimiento por el cual Navarra puede acabar anexionada al País Vasco, hace que sobre el destino de la Comunidad Foral penda una permanente espada de Damocles.  Los nacionalistas vascos, grandes impulsores de dicha disposición, son plenamente conscientes de esta situación. No por casualidad, los jeltzales llevan 40 años dando pasos para construir el sueño de su gran Euskal Herria. Lo que posiblemente nunca imaginaron es que dentro del Palacio de La Moncloa iban a encontrar a un inquilino tan dispuesto a colaborar con su plan de anexión.

Todo tiene una explicación. Para tratar de garantizarse cuatro años más en la Presidencia de Gobierno, Pedro Sánchez quiere replicar con el PNV la estrategia que ya ha puesto en marcha con Torra en Cataluña; cesión a sus demandas a cambio de votos. Tan sencillo como esto. La equiparación del régimen foral navarro con el vasco sería un paso de gigante para facilitar un posterior referéndum en Navarra que, en última instancia, permitiese su anexión por parte del País Vasco. Lo escribíamos hace un momento: un calco del proceso catalán; referéndum a cambio de apoyo.

Esta noticia evidencia dos realidades: en primer lugar, el proceso de descomposición del PSOE, que si tolera un plan así habrá perdido cualquier resquicio de socialismo en sus siglas para ceder a una suerte de chantaje tribalista y, en segundo lugar, la catadura política del presidente Pedro Sánchez, capaz de fomentar activamente el cuarteamiento de España para mantenerse unos años más en el poder. En pleno siglo XXI, cuando la fuerza de la globalización hace que los procesos de construcción transnacionales sean una imperiosa necesidad, en España, en cambio, iniciamos un retroceso, no sabemos si hacia el Antiguo Régimen o hacia los Reinos de Taifas. Y todo, puesto en marcha por un ‘progresista’. Ver para creer.

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