Salto o susto ante el Girona
Ser o no ser ponía Shakespeare en boca del príncipe Hamlet de Dinamarca. Salvando las distancias y la comparación es lo que el Mallorca pone en juego ante el Girona, alejado en posiciones pero no en puntos.
En cierto modo la mala clasificación de la escuadra de Míchel parece sorprendente en relación a la plantilla de la que dispone. Rapidez en las bandas con Arnau y Alex Moreno, ex mallorquinista, en los laterales, para doblar a Tsygankov o Bryan Gil. Excelentes tiradores desde larga distancia, como Asprilla. Witsel e Iván Martín para dominar el centro del campo y, en caso de apuro, recambios entre los que se mezcla la experiencia con la velocidad: Gazzaniga bajo palos, para desesperación de Livakovic, que se quiere ir. Pasa en las mejores familias.
Su condición de visitante no difiere mucho de la del Mallorca, ninguno de los dos ha ganado más de un partido, pero el filial del City goza de un empate más y nada menos que en el difícil campo del Betis, al que se añade su reciente victoria en San Sebastián. Es como el Elche pero con mayor ritmo de juego, les separan la firmeza franjiverde en su feudo frente a las dificultades rojiblancas en Monitilivi.
Arrasate cuenta con todo y con todos. Incluso con el recién llegado Mascarell, que aterrizó a tiempo de su escapada a la Copa de Africa que Guinea Ecuatorial despidió con un golazo inútil de otro viejo conocido: Emilio Nsue. Salvo error, omisión o truco, los once contados de siempre: Leo, Maffeo, Valjent, Raíllo, Mojica, Samu, Mascarell, Joseph, Darder, Virgili y Muriqi.
Javier Alberola Rojas, Ciudad Real, 34 años pasa por ser ahora mismo el número uno del arbitraje español, aunque al Mundial irá Sánchez Martínez. No pita al Mallorca desde la vigésimo primera jornada en Son Moix ante el Real Betis (0-1) con tarjeta roja, minuto 72, para Mascarell. En la primera vuelta había arbitrado en el mismo escenario con el Rayo (1-0). Más autoritario que dialogante, particularmente pienso que peca de quisquilloso. Será su décimo encuentro esta temporada, en cuya tarjeta figuran 40 amarillas y 3 rojas. Lo peor viene desde la sala VOR donde el asturiano Pablo González Fuertes ha acreditado la misma inoperancia que mostró sobre el terreno de juego.
Minuto de silencio, recordatorio insuficiente para honrar la memoria del mejor presidente de la historia del Mallorca: Miquel Contestí.