Nadie ha hecho más por los agresores sexuales y maltratadores que este Gobierno
El título de este editorial puede que a algunos les parezca exagerado, pero si resumimos los principales hitos del Ministerio de Igualdad bajo el Gobierno de Pedro Sánchez habrá que detenerse, especialmente, en la ley del sólo sí es sí, acaso el mayor bodrio legislativo de la historia de la democracia española por haber permitido que miles de agresores sexuales vieran reducidas sus condenas o fueran puestos directamente en libertad. La otra gran chapuza del departamento con el que Sánchez pretendía poner en valor el feminismo del Ejecutivo fue la de la pulseras antimaltrato, que una vez cambiado de proveedor fallaron de forma masiva poniendo en peligro a miles de mujeres. Estos dos asuntos servirían, por sí solos, para calificar como deplorable la gestión del Ministerio de Ana Redondo y de su antecesora en el cargo, Irene Montero.
Pero hay mucho más: la Fiscalía lleva años avisando al Gobierno que una reforma legal operada en 2021 ha provocado un aumento de las sentencias de conformidad en materia de violencia de género.
El Ministerio Fiscal ha trasladado en varias ocasiones su preocupación por que las mujeres acaban «autoinculpándose» de las agresiones a ellas y sus hijos. El problema radica en la reforma del artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal tras la Ley de Protección Integral a la infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, aprobada en 2021.
La Fiscalía es contundente en el diagnóstico: «A raíz de la precitada reforma legal, en algunas ocasiones las declaraciones plenarias se realizan por las víctimas con el propósito de no perjudicar al agresor; así, se muestran vagas e imprecisas, tienden a minimizar los hechos, se atribuyen a sí mismas la culpa, manifiestan no recordar lo acontecido o, abiertamente, reconocen que los hechos denunciados no eran ciertos. Resulta incuestionable que la dependencia emocional con el agresor o el profundo temor hacia él o su entorno subyacen en esos comportamientos». Pues si esto era el feminismo del que presumía el Gobierno, maldito feminismo. Na ha habido ningún Ejecutivo que haya hecho más por los agresores sexuales y maltratadores. Son hechos probados.