Lo que nos espera y lo que necesitamos

lo que nos espera
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Bien, pues este verano 2025 ya tiene título antes de ser enterrado: Sánchez duerme a pierna suelta en el Real Palacio de La Mareta, rodeado de toda su familia y sus amigos, todos los que han querido disfrutar de un veraneo de lujo por cuenta del contribuyente. Ni la España en llamas, ni el rigor de la carestía de la vida (para él todo va gratis total), ni el aumento de la deuda pública, ni los 42.000 millones anuales para pagar los intereses de la misma, ni la extraordinaria debilidad política, ni la corrupción galopante en su Gobierno, nada, el jabato está que se sale. Que se sale del Falcon y del SuperPuma para volver luego como si fuera un hijo de Bokassa.

Sin que conozcamos nada todavía de por dónde van a ir los tiros tras el akelarre de La Mareta durante el mes de agosto con Illa, Zapatero y los de su equipo monclovita (los que de verdad urden todas las operaciones tan escasamente democráticas), sí podemos adelantar que las esencias de las operaciones sanchistas de cara al nuevo curso político serán las que a continuación se indican:

–El «muro», que por sí mismo pondría en cuestión los últimos cuarenta años desde la Transición democrática, va a seguir subiendo el talón de ladrillos.

–El objetivo principal, más allá de las constantes gilipolleces respecto al gobierno progresista y su mayoría social (que no existe), es, sin ninguna duda, mantenerse en el poder; entre otras razones, para evitar que Sánchez y algún otro vaya directo hacia la Sala II del Tribunal Supremo.

–Los tres enemigos a batir seguirán siendo por este orden: jueces, prensa libre y oposición. En esta batalla no se escatimará el gasto, sobre todo si va por cuenta del contribuyente.

–Los socios permanentes o circunstanciales (PNV, ERC, Bildu, Junts) serán importantes mientras todos ellos al alimón siguen levantando la alambrada que impide a la oposición formalizar una nueva alternativa parlamentaria de poder.

–En ese combate contra una clara mayoría de la sociedad española (a la que no está previsto dar la palabra para que decida) la mentira continuará siendo la principal arma que blandir ante los que considera sus enemigos, es decir, a todo aquel que quiere que Sánchez se vaya legal y legítimamente.

–EFE y RTVE serán escuderos principales del combate donde dos paniaguados al frente de la agencia oficial y otro sujeto variopinto e inexportable al frente de RTVE pondrán en circulación todos los bulos (y los que en esas casas se inventen en cosecha propia).

–Todo el aparato del Estado, controlado desde hace tiempo por Sánchez, será llamado a entrar en guerra cuando sea menester. Tampoco importará el coste. Con el mantra de parar «a la derecha y ultraderecha» todo vale.

–En esa guerra, la culpa por todo la tendrá Alberto Núñez Feijóo y, si se tercia, Santiago Abascal. La culpa de absolutamente todo, incluso de una plaga de ardillas si tal se diera en alguno de los palacios que Sánchez usufructúa.

Afortunadamente para la buena salud de España, en la Unión Europea y en el resto del mundo libre, Sánchez ya luce completamente desnudo.

¿Puede haber sorpresa a corto plazo? Por poder, puede, pero sorpresas las justas, teniendo en cuenta cómo se las gasta monseñor Falcon. Creo.

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