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Con el Rey en el Himalaya

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  • Jaime Peñafiel
  • Periodista político y del corazón. Experto en noticias sobre la aristocracia y la familia real. Ex redactor jefe de la revista ¡Hola! y fundador del diario El Independendiente y La Revista. Escribo sobre la Casa Real.

Hace dos semanas recordábamos aquel viaje de 33.000 kilómetros con el rey Juan Carlos, por Asia y África, cuando el comandante Laseca, el más famoso e importante piloto de Iberia de la época, recibió la real orden de «aterriza como puedas, pero aterriza ya».

Desde aquel viaje oficial a la Persia del Sah y Farah en 1969 hasta su abdicación, Don Juan Carlos ha realizado, según mis cálculos, 241 viajes de Estado, (80 a América, 76 a Europa, 26 a África, 55 a Asia y 4 a Oceanía). Perdonen si no son exactamente así. En aquellos tiempos, en el mismo avión que los reyes, viajábamos los periodistas, formando parte del llamado séquito informativo. Como siempre éramos los mismos, el clima en el avión real era de relajada confianza y camaradería, incluido el Rey. Menos con la Reina Sofía. Tengo a gala y puedo presumir de haberle acompañado en la mayoría de los viajes, exactamente, en 210, incluido el de la antigua URSS, el 10 de mayo de 1984, cuando los reyes de España se hospedaron en el mismísimo Kremlin. Como es fácil de suponer, el número de anécdotas da, no para un artículo, sino para un libro que prometo escribir si tiempo me da para ello.

En Nepal

Pero hoy, siguiendo con lo sucedido en aquel viaje en el que tuvimos que aterrizar y despegar en tan numerosísimas ocasiones, durante los más de 30.000 kilómetros recorridos, difícil olvidar lo sucedido en noviembre de 1987 al regreso de un viaje a Tailandia que incluía Nepal, el pequeño y siniestro país enclavado a los pies del Himalaya en el que reinaba Birendra, uno de los reyes más absolutistas y tiranos del mundo, asesinado junto a casi toda la familia, el 1 de junio de 2001, en el Palacio Real de Katmandú por su hijo y heredero Dipendra, de 29 años, porque no le permitían casarse con la mujer que amaba.

Aún recuerdo una madrugada camino del hotel en compañía de Catalina Luca de Tena, enviada especial como yo en este viaje. Los dos detuvimos nuestra marcha cuando descubrimos la inquietante imagen de Kumari, la diosa niña, desagradablemente pintarrajeada, que nos miraba desde la soledad de su ventana tallada en medio de la noche nepalí.

Finalizado aquel difícil viaje, Don Juan Carlos solicitó permiso al rey de Nepal para sobrevolar el Himalaya a nuestro regreso a España.

Una irresponsable temeridad

Eran las 10 de la mañana cuando el DC-10 de Iberia Costa Blanca despegaba de Katmandú, la bella ciudad de madera de Nepal, (medio destruida en abril de 2015 a causa del tremendo terremoto que asoló la zona, dejando cerca de 9.000 muertos y más de 22.000 heridos) en dirección a nuestro objetivo. Íbamos a ser testigos de una experiencia histórica y singular. Aunque había temores de las supuestas dificultades para remontar las enormes montañas que rodean la capital nepalí, a los pocos minutos del despegue, el comandante nos informó, por la megafonía, que íbamos a intentar volar no solo por debajo de los 8.848 metros, altitud del Everest, sino a la mínima velocidad permitida para la estabilidad del avión, con el fin de poder contemplar con todo detalle… ¡¡¡el Himalaya!!! Una irresponsable temeridad solicitada por Don Juan Carlos.

La sorpresa fue grande. A algunos hasta nos invadió el temor cuando el piloto comunicó algo inesperado: el Rey ha decidido tomar los mandos y pilotar personalmente el DC-10. Durante 35 minutos, pudimos observar, a través de las ventanillas, todo el perfil de los ochomiles que conforman la cordillera y que íbamos identificando gracias a un croquis que nos habían entregado.

En la cabina, no solo el Rey, también la Reina y la infanta Cristina que, en este viaje y de forma excepcional, iba de polizón.

«¡Eso creía él!»

Mientras contemplábamos acojonaditos aquel impresionante espectáculo, no dejábamos de pensar en quién llevaba los mandos. ¿Es consciente el comandante de lo que está sucediendo? ¿Cómo ha tenido la irresponsabilidad de ceder los mandos a Don Juan Carlos? ¿Podría haberse negado? No. Al menos eso le quitaba el sentimiento de ser culpable de lo que pudiera pasar. A lo peor, se sentía responsable y desesperado ante el capricho de Su Majestad. Todo esto elucubrábamos mientras sentíamos que el DC-10 volaba cada vez más lento, cada vez más despacio y cada vez más cerca del Himalaya…

Nada más aterrizar, algunos periodistas nos dirigimos al comandante para preguntarle: ¿Es verdad que el Rey llevaba los mandos del avión mientras volábamos por el Himalaya? Nos miró y sonriendo socarronamente respondió: «¡Eso creía él!».

Chsss…

Me informan que han visto a Olena Zelenska hospedada en el lujosísimo hotel Ritz de París mientras que su esposo, el ex cómico, se pasea por el mundo dando sablazos por lo de Ucrania.

La reciente foto de los líderes europeos en torno a la mesa del gran jefe del mundo, hace sentir vergüenza ajena. ¡Ay Europa, quien te ha visto y quién te ve!

Trump es el presidente a quien rodean más mujeres en la escena pública: su jefa de Prensa, su jefa de Gabinete, su directora de Inteligencia, su Fiscal General y su jefa de Protocolo.

Según The New York Times, el presidente Trump es 3.400 millones de dólares más rico desde que está en el cargo. Incluso Qatar le ha regalado un jet.

Las «de» e «y» de muchos nombres, no son otra cosa que una ridícula pretensión de aristocratizar el apellido.

La ciudad de Toledo va a reagrupar a la entrada del casco urbano a sus seis reyes de piedra: tres godos arrianos (Wamba, Sisenando y Sisebuto) y tres cristianos (Alfonso VI, Alfonso VII y Alfonso VIII).

¡Tan jovencitas y tan ridículamente famosas y ya acaban de anunciar, urbi et orbi, la ruptura sentimental con sus respectivas parejas! ¡Las chicas prometen!

¡Ay aquellas fotos en la plaza de toros de Las Ventas donde «se dieron el primer beso en público y ella buscando su mirada recostada en su hombro»!

¡Se cree un «adonis» hasta el extremo de publicar en las redes sociales la fotografía de su desnudo integral cuando tiene tripa y el culo caído y arrugado! Otro que tal anda como uno que yo me sé.

Y ya que hablamos de culos, incluso en el tema del artículo sobre Esteban González Pons, esta semana lo exhiben en la revista de mis amores y mis dolores: Alexia Putellas, Aitana, Eva González y, sobre todo, Georgina Rodríguez, cuyo espectacular trasero es su seña de identidad.

Ahora que anuncia el nacimiento de su cuarto hijo, entiendo por qué no se llevó bien con su famosísimo padre: nunca le gustó que le hiciera abuelo de mellizos en 2017.

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