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El Gobierno gasta 209.000 € en seguridad para blindar las vacaciones de la familia Sánchez en La Mareta

El Ejecutivo prorroga el servicio de seguridad privada para esta Residencia Real situada en Lanzarote

El presidente se alojó este agosto allí con su mujer, sus hijas, sus padres, sus cuñados y sus sobrinos

Mareta, gasto seguridad, Pedro Sánchez
Segundo Sanz

El Gobierno de Pedro Sánchez ha prorrogado por 209.000 euros el contrato de vigilancia de la Residencia Real de La Mareta donde veranea el jefe del Ejecutivo socialcomunista con su familia prácticamente al completo, como ha revelado OKDIARIO en exclusiva en el mes de agosto.

En concreto, Patrimonio Nacional, dependiente del Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, ha suscrito una prórroga de dicho contrato de seguridad -al que ha accedido este periódico- con la compañía Clece. El espacio de tiempo de prestación del servicio va desde el 17 de agosto de 2025 hasta el 16 de agosto de 2026. Sánchez y los suyos estuvieron en La Mareta entre el pasado 2 de agosto y el día 25.

El acuerdo de adjudicación fue firmado el pasado 6 de mayo, según la resolución del expediente. En concreto, el importe de adjudicación asciende a 209.432,98 euros, impuestos incluidos, con la siguiente distribución: 55.025,29 euros en 2025 y 154.407,69 en 2026.

Este servicio, según consta en los pliegos, lo prestan «cinco vigilantes de seguridad sin armas» de la compañía Clece mediante «presencia física» y utilizando también sistemas y tecnologías del sector.

No obstante, a estos cinco agentes de la seguridad privada que contrata Patrimonio Nacional para La Mareta hay que sumar el gasto que supone el despliegue de medios públicos, es decir, de agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Por ejemplo, OKDIARIO publicó el pasado 21 de agosto que hasta 20 escoltas protegían al líder del Ejecutivo y a su familia en Lanzarote en sus vacaciones de este año en Canarias, que se prolongaron desde el 2 de agosto hasta el pasado lunes pese a la crisis de los incendios forestales. Sánchez despachó esta emergencia con tres visitas relámpago a la Península, también blindado y lejos de los vecinos.

Además, 40 guardias civiles (entre agentes de Presidencia y GRS) velaban por la seguridad del inquilino de La Moncloa. A ello hay que sumar también una patrullera que fondeaba en los alrededores de la residencia, situada en Costa Teguise, para impedir el paso de barcos en la llamada zona de exclusión, evitando así grabaciones.

El líder del PSOE disponía igualmente de cuatro coches oficiales que utilizaba en sus salidas, este año escasas, por la isla. Y el jefe del Ejecutivo empleó también aeronaves del Ejército del Aire, como el Falcon y el Super Puma para desplazarse desde el helipuerto del Complejo de La Moncloa hasta el aeropuerto de Lanzarote. Y lo mismo para el viaje de regreso, antes de continuar sus vacaciones en Andorra.

En el caso de los agentes de la Guardia Civil que trabajaron en la custodia del presidente y su familia en Lanzarote, ellos se encargaron, fundamentalmente, de la vigilancia exterior del palacio residencial.

«Intereses turísticos»

Sánchez se alojó este verano en La Mareta con su familia prácticamente al completo: su mujer, Begoña Gómez, y sus hijas; sus padres, Magdalena y Pedro, y hasta su cuñado, Miguel Ángel Gómez, con su esposa e hijos. Todos ellos disfrutaron -a costa del bolsillo de los contribuyentes- de este palacio gestionado por Patrimonio Nacional que fue cedido por el Rey Felipe VI al Gobierno en 2015 para ponerlo «al servicio de los intereses turísticos de España».

«Tras la firma de este acuerdo, Patrimonio Nacional facilita la utilización de la Residencia Real para la promoción y la defensa de los intereses turísticos de nuestro país. Se podrá usar para el establecimiento o refuerzo de lazos bilaterales o multilaterales con otros países u organizaciones en materia turística», anunció entonces el Gobierno con motivo de la firma del convenio de colaboración.

Este palacio fue mandado construir por el rey Hussein de Jordania a finales de los años setenta, si bien él no se hospedó allí, sino su familia. En el año 1989 cedió la residencia al hoy Rey emérito Juan Carlos I, pasando a formar parte desde entonces de Patrimonio Nacional.

Este mes de agosto, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también estuvo en La Mareta, al igual que el presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, junto a su mujer. El presentador Jesús Calleja también disfrutó  de este palacio real, que cuenta con una decena de bungalows, piscina, gimnasio, zonas ajardinadas, pista de tenis, de baloncesto y hasta un helipuerto.

La finca de La Mareta dispone además de acceso directo al mar y múltiples terrazas. Una residencia que no escapa al influjo del gran artista local e internacional de la isla, César Manrique, que la diseñó y la decoró.

El edificio se asemeja a la arquitectura tradicional de las Islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosos balcones. Quienes han tenido el privilegio de visitar estas instalaciones relatan los espectaculares atardeceres que se pueden contemplar desde su interior.

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