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Suena cruel pero en esta ciudad de España están capturando a este animal: está alterando la fauna

Animal
Coipú.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Desde hace más de una década, los coipús se han convertido en visitantes recurrentes de los ríos Ter y Onyar en Gerona. Aunque puede parecer un roedor simpático, en realidad es una especie invasora con un alto impacto ambiental. Por ello, el Ayuntamiento de Gerona ha puesto en marcha campañas de captura que buscan frenar su expansión y proteger los ecosistemas fluviales.

«El coipú tiene una alta fecundidad, así que cuando llega a zonas con un clima lo suficientemente favorable y con alimento, como ha encontrado en Cataluña, es poco probable que se detenga su expansión», explica Marc Riera, investigador del CREAF. Según el experto, «esta situación provoca que el coipú pueda extenderse por el litoral catalán, hasta Barcelona y más allá».

La lucha de Gerona contra el coipú

El coipú se ha expandido por Cataluña a un ritmo sin precedentes, poniendo en riesgo infraestructuras hidráulicas como diques y sistemas de riego. Sin embargo, según alertan los expertos, su erradicación total es inviable, razón por la cual las autoridades se ven obligadas a implantar campañas de control poblacional de forma periódica.

Quim Pou, director de La Sorellona, empresa responsable de llevar a cabo la captura de caipús, explica que «cada año se llevan a cabo entre tres y seis campañas de control de coipús en Girona y alrededores, que representan entre diez y veinte días de trabajo. El objetivo es intentar frenar su expansión porque, como la mayoría de exóticas invasoras, ha llegado para quedarse».

Además de en Gerona, se han registrado avistamientos en los ríos Congost y Tordera, lo que sugiere que su avance podría llegar a la región metropolitana de Barcelona en un futuro próximo. La red de seguimiento EXOCAT, coordinada por CREAF y el Departamento de Transición Ecológica, alerta sobre los riesgos que implica la presencia de esta especie en nuevos ecosistemas.

Planes de captura y control

El control del coipú en Girona se lleva a cabo mediante campañas de captura con jaulas trampa ubicadas en puntos estratégicos de los ríos Ter y Onyar. La Asociación Sorellona, creada en 2013 y formada por ambientólogos, biólogos y profesionales con experiencia en educación ambiental y gestión de ecosistemas fluviales, coordina estas acciones dentro del Proyecto «Ulls al Riu». 

Según el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras, la inclusión de una especie en este catálogo conlleva «la prohibición genérica de posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos, de sus restos o propágulos que pudieran sobrevivir o reproducirse, incluyendo el comercio exterior”» Asimismo, el mismo decreto establece que los ejemplares extraídos de la naturaleza «no podrán ser devueltos al medio natural».

Características

El coipú es un roedor que recuerda a una rata de gran tamaño, con pequeñas orejas, el extremo del hocico y las mejillas de color blanco, largas vibrisas blancas y unos incisivos anaranjados muy característicos y siempre visibles. Su cuerpo es robusto y arqueado, con pelaje de color pardo y una larga cola cilíndrica sin pelo. Los machos pueden superar los 60 cm de longitud y alcanzar hasta seis kilos y medio de peso. Las extremidades posteriores presentan cinco dedos unidos por una membrana, excepto el meñique, mientras que las anteriores, más pequeñas, cuentan con cuatro dedos largos no unidos y un pulgar vestigial; todas las uñas son cortas, fuertes y afiladas.

Pérdida de biodiversidad

Su impacto ecológico es significativo: puede dañar una amplia gama de especies vegetales debido a su alimentación, llegando a provocar la extinción local de algunas plantas acuáticas; provoca daños en las zonas de freza de los peces; reduce las áreas de nidificación de las aves acuáticas; y degrada las orillas de los ríos debido a su hábito escarbador, desestabilizando las riberas e incluso destruyendo infraestructuras del cauce como diques. En el ámbito económico, puede afectar negativamente a cultivos agrícolas. Desde el punto de vista sanitario, actúa como reservorio o vector de determinados agentes patógenos que afectan a la salud humana y animal, como la Fasciola hepatica y las leptospiras.

«Aunque pueda parecer un roedor inofensivo, el coipú está teniendo un grave impacto sobre las zonas húmedas de todos los países a los que ha llegado, y por este motivo la conocida Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) lo ha incluido en la lista de las 100 especies exóticas más dañinas del mundo.

En primer lugar, compite por recursos como el alimento o las madrigueras con los animales autóctonos que habitan en las zonas húmedas y que, a su vez, están en una situación de alta vulnerabilidad debido al cambio climático. En segundo lugar, provoca impactos en las especies vegetales de los lugares donde habita y en los cultivos cercanos, ya que se alimenta de la base de los tallos de las plantas y excava para llegar también a las raíces», detalla CREAF.

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