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Hallazgo demoledor: analizan 1.045 cigüeñas en Aragón y el 32% tiene contaminantes sólidos en su estómago

Cigüeñas, aves, naturaleza, animales
Recreación artística de cigüeñas blancas alimentándose en un vertedero. Foto: elaboración propia
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La cigüeña blanca, una de las aves más reconocibles del medio rural español, se ha convertido en un reflejo directo del deterioro ambiental provocado por la actividad humana.

Un estudio científico realizado en Aragón aporta datos contundentes sobre un problema que hasta ahora se intuía, pero no se había cuantificado con precisión: una parte muy significativa de estas aves ingiere residuos sólidos de forma habitual.

El trabajo revela cómo la mala gestión de la basura y determinadas prácticas agrícolas están alterando de manera profunda la dieta y la salud de esta especie emblemática.

Análisis de cigüeñas en Aragón: más de mil ejemplares estudiados confirman la ingesta de residuos

La investigación está publicada en la revista científica Ardeola y se centra en la cigüeña blanca (Ciconia ciconia).

El equipo investigador, formado por especialistas del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Alfranca y por científicos vinculados a la Universidad de Zaragoza y al Instituto Agroalimentario de Aragón, realizó necropsias a un total de 1.550 cigüeñas recogidas en Aragón.

De ese conjunto, 1.045 ejemplares presentaban contenido digestivo suficiente para su análisis. Los resultados son concluyentes: 342 aves, lo que supone el 32,7%, tenían contaminantes sólidos en su aparato digestivo.

Además, en 142 de esos casos (el 41,5% de las cigüeñas afectadas) se detectó la presencia simultánea de dos o más tipos de residuos, lo que evidencia una exposición reiterada a fuentes de basura.

Basura en el estómago de las cigüeñas: gomas, plásticos y silicona como residuos más comunes

El estudio clasifica los materiales ingeridos en 12 categorías, utilizando como referencia el volumen máximo de una egagrópila normal (54 mililitros). El residuo más frecuente fueron las gomas elásticas, localizadas en 200 ventrículos, lo que representa el 19,1% de las aves evaluadas.

A continuación aparecen la silicona, presente en el 6,3% de los estómagos, y los plásticos no elásticos, detectados en el 4,2%. Junto a ellos, los investigadores identificaron restos de vidrio (4,7%), metales y aluminio (2,8%), además de fragmentos de cerámica, telas, cuerdas vegetales o palillos de bambú.

La investigación relaciona de forma directa esta ingesta con la alimentación en vertederos y con el abandono de gomas y otros residuos en entornos agrícolas.

Consecuencias para la salud de la cigüeña blanca y relación con los vertederos

Aunque la obstrucción digestiva fue la causa directa de solo el 0,9% de los ingresos clínicos, los veterinarios documentaron cinco casos de impactación severa, con acumulaciones superiores a 200 mililitros de gomas en el estómago.

Estos episodios evidencian que, aunque no siempre es letal de forma inmediata, la ingesta de residuos supone un riesgo grave para la salud de la especie.

En cuanto a los motivos de ingreso en los centros de recuperación, las colisiones encabezan la estadística con un 46,8%, seguidas de las electrocuciones (23,7%), las caídas de nido (9,6%) y los atropellos (8,3%).

Los autores subrayan que la presencia de basura en el aparato digestivo no distingue ni por edad ni por sexo, lo que confirma un problema ambiental generalizado.

El estudio concluye reclamando mejoras urgentes en la gestión de vertederos, en las prácticas agrícolas y en la concienciación ciudadana para frenar una contaminación que ya está pasando factura a la cigüeña blanca.

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