Malas noticias para los agricultores españoles: Namibia está inundando Europa de uvas cultivadas en el desierto
El campo español ha conseguido grandes avances técnicos, pero la competencia de otros países es cada vez más feroz. Ahora los agricultores deberían preocuparse por el auge de Namibia.
A muchos todavía les cuesta ubicar a este país del África austral en el mapa, pero se ha convertido en uno de los actores más sorprendentes del mercado agroalimentario local.
Por increíble que parezca, Namibia ha conseguido producir y exportar uvas de mesa a gran escala hacia la Unión Europea (UE), y lo ha hecho en un terreno dominado por el desierto y en el que las lluvias escasean.
Cómo ha conseguido Namibia inundar con sus uvas toda Europa desde el desierto
Hace apenas tres décadas, el valle de Aussenkehr, situado a orillas del río Orange, era una zona castigada por el sol, con menos de 50 milímetros de lluvia al año y sin apenas infraestructuras.
Hoy, ese mismo enclave se ha convertido en el corazón de la industria de la uva namibia. El cambio ha sido tan radical que ha alterado incluso el calendario global de la uva de mesa, y permite abastecer a Europa en momentos del año en los que otros países no pueden producir.
El punto de inflexión llegó a finales de los años ochenta, cuando se identificó el potencial climático de la región. Lo importante no era la aridez extrema, las altas temperaturas, la baja humedad y el acceso controlado al agua del río Orange.
Todo porque algunas uvas resistentes sí que tenían condiciones óptimas para dicha zona. El primer experimento fue un éxito. Las primeras 150 hectáreas plantadas a finales de los 80 lograron una cosecha inicial de 1.000 toneladas.
La estrategia de los agricultores de Namibia para exportar uvas a Europa
El desarrollo de la industria ha sido constante y sostenido. Todo gracias a la cooperación entre empresas privadas, entidades como la Namibia Grape Company y el apoyo institucional.
Por ejemplo, la superficie cultivada se ha ampliado en más de 700 hectáreas adicionales. Este crecimiento ha permitido a Namibia posicionarse como proveedor de uva temprana para el mercado europeo.
Las cifras reflejan el salto económico de Namibia. Las exportaciones pasaron de apenas 1.917 toneladas en 1997 a superar los 9 millones de cajas de 4,5 kilos en la última temporada, batiendo el récord anterior de 2020/21
En términos de valor, el sector alcanzó en 2023 unos ingresos de 84.200 millones de dólares. La Unión Europea absorbe alrededor del 75% de la producción, seguida del Reino Unido y otros mercados asiáticos en expansión.
Cómo ha mejorado la vida de los agricultores de Namibia gracias a la uva
En otros países como Indonesia también usan la naturaleza a favor de la producción agrícola. Pero lo más importante del éxito namibio es que ha ido más allá del cultivo.
Los puertos de Walvis Bay y Ciudad del Cabo permiten un transporte rápido y eficiente que garantiza la frescura del producto hasta Europa. Además, el sector ha apostado por variedades de alto valor.
Más allá de los números, el impacto social es increíble. La industria de la uva sostiene actualmente a unos 3.500 trabajadores permanentes y genera empleo temporal para otros 7.000 durante la cosecha.
En una de las regiones más pobres del país, este modelo agrícola ha transformado la economía local y se ha convertido en un referente internacional de cómo la agricultura puede ser viable, rentable y sostenible.