Suena raro pero la ciencia lo avala: Nueva York encuentra un aliado inesperado para acabar con su plaga de ratas
Las ratas son un problema en muchas ciudades de España, pero la primera pista sobre cómo combatirlas podría habérnosla dado Nueva York. La ciudad estadounidense ha encontrado un aliado inesperado contra estos animales.
No se trata de una nueva norma de basuras ni de un complejo sistema de precaución, el mejor aliado para combatir a las ratas ha sido el clima. Al parecer, el frío extremo que ha habido este invierno ha servido como bloqueo contra estos roedores.
La clave está en que las temperaturas bajo cero registradas en las últimas semanas están golpeando con fuerza a la población de ratas, hasta el punto de que podría notarse una reducción visible esta primavera.
El frío extremo ayuda a combatir a las ratas en Nueva York
Los científicos estaban muy preocupados por el avance de los roedores en Nueva York. De hecho, las ratas habían desarrollado su propio lenguaje. Pero este invierno parece que la situación no será tan dramática.
El inicio de año está siendo especialmente duro en la Gran Manzana, con episodios prolongados de nieve y temperaturas muy por debajo de lo habitual. Este escenario ha complicado seriamente la supervivencia de muchas ratas.
La clave está en el acceso a la comida. La nieve y el hielo cubren los restos de basura en la calle y dificultan que los roedores encuentren alimento con normalidad. Como consecuencia, los ejemplares más débiles (crías, enfermos y animales envejecidos) son los primeros en sucumbir.
Además, el frío intenso obliga a las ratas a permanecer más tiempo en sus madrigueras para conservar energía. Ese comportamiento reduce su actividad habitual en superficie y limita su capacidad de expansión por nuevos barrios.
En todo caso no es una desaparición masiva, pero sí un golpe importante en el corto plazo. Es decir, lo más probable es que esta primavera no molesten tanto a los vecinos de Nueva York.
La clave científica por la que los neoyorquinos sufrirán menos a las ratas en primavera
Más allá de la mortalidad directa, el verdadero impacto del frío está en la reproducción. Las ratas son famosas por su capacidad de multiplicarse rápidamente: una sola hembra puede tener varias camadas al año en condiciones favorables.
Sin embargo, el estrés térmico cambia completamente el patrón biológico. Con temperaturas extremas la actividad cambia.
- Se reduce la búsqueda activa de alimento.
- Disminuyen los desplazamientos.
- Se frena la reproducción.
- Aumenta la mortalidad de las crías.
Este cóctel provoca lo que los especialistas definen como una reducción moderada de la población. Es decir, suficiente para notarse en las calles, pero lejos de suponer una erradicación.
Además, no todas las ratas sufren por igual. Las que viven en el metro o en infraestructuras subterráneas cuentan con temperaturas más estables, lo que les permite resistir mejor los episodios de frío extremo.
¿Las ratas desaparecer de las grandes ciudades por culpa del frío?
Las primeras señales ya apuntan a una ligera mejoría. Las llamadas ciudadanas por avistamientos de ratas han descendido de forma apreciable durante los meses más fríos.
Sin embargo, esto no significa que las ratas vayan a desaparecer para siempre. Lo que realmente puede mejorar la situación a largo plazo son las medidas municipales, como la apuesta por contenedores de basura sellados.
Hay que tener en cuenta que las ratas poseen una capacidad de adaptación extraordinaria y, cuando regresen las temperaturas suaves y aumente la disponibilidad de alimento, las supervivientes podrán reproducirse con rapidez.