Bombazo de la ciencia española: los jabalíes confirman que la ganadería extensiva disminuye la propagación de infecciones
Un equipo de investigadores españoles y portugueses demuestran que la presencia de ovejas, cabras y vacas en el campo protege la biodiversidad y reduce excesivamente la circulación de patógenos peligrosos. Además, han utilizado al jabalí como testigo clave para validar estos beneficios.
Este hallazgo científico revolucionario modifica la comprensión de los ecosistemas ibéricos al confirmar que el pastoreo tradicional actúa como una barrera sanitaria natural.
Descubren que el pastoreo tradicional de rumiantes frena la expansión de enfermedades en el medio natural
Un equipo multidisciplinar del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del IREC lideró este estudio pionero publicado en Journal of Environmental Management.
Tras monitorizar 18 puntos estratégicos en la península ibérica, los datos ofrecen una conclusión clara: los entornos que mantienen la ganadería extensiva de rumiantes gozan de una salud ecológica superior a los que carecen de ella.
La investigación evaluó la riqueza de especies mediante redes de cámaras. Los resultados desmontan el mito de que el ganado desplaza a la fauna salvaje. Al contrario, allí donde los animales domésticos pastan libremente, existe una mayor diversidad de mamíferos silvestres y un equilibrio biológico que impide la propagación descontrolada de infecciones entre especies.
¿Por qué el jabalí revela que la ausencia de ganado es un riesgo para la salud pública?
Los expertos seleccionaron al jabalí (Sus scrofa) como «especie centinela» para medir la salud del ecosistema. Al tratarse de un animal abundante que comparte espacio con numerosas especies, su organismo refleja fielmente la presión infecciosa del entorno.
El equipo analizó la exposición de estos animales a 14 patógenos distintos y detectó que las enfermedades son muchos más altas en zonas sin ganadería.
La falta de pastoreo genera un «efecto amplificación» de patógenos. Los jabalíes en áreas sin ganado mostraron niveles elevados de adenosina desaminasa (ADA), un marcador sanguíneo que delata una fuerte activación del sistema inmunológico y procesos inflamatorios constantes.
Este dato confirma que, sin el efecto regulador de rumiantes domésticos, la fauna silvestre vive bajo un estrés sanitario mucho mayor.
El papel de la ganadería extensiva de rumiantes como escudo frente a la zoonosis
El mecanismo que explica este beneficio reside en la competencia natural por el territorio. El ganado extensivo compite por el espacio con otros ungulados silvestres, como los ciervos, lo que limita su sobreabundancia y reduce su conectividad.
Al existir menos contactos estrechos entre individuos, los virus encuentran muchas más dificultades para circular y saltar entre poblaciones. Este equilibrio resulta vital para controlar enfermedades zoonóticas que amenazan tanto a los animales como a los seres humanos.
Alberto Perelló, primer autor del trabajo y quien recibió el XIX Premio del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, resalta en declaraciones recogidas por Animal’s Health, que «preservar el pastoreo es una estrategia de salud pública esencial».
La desaparición de la ganadería extensiva acarrea tiene graves consecuencias para el medio rural. Los datos advierten que el abandono del campo dispara el riesgo de brotes infecciosos al concentrar poblaciones silvestres altamente conectadas.
Estos sistemas tradicionales son la herramienta fundamental para garantizar paisajes resilientes y fortalecer la soberanía alimentaria europea.