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Cafeterías del Born de Palma denuncian que tuvieron que refugiar a clientes ante la agresividad de grupos violentos tras la manifestación

Grupos violentos ejercieron actos violentos de intimidación y ataques contra turistas y viandantes que nada tenían que ver con la protesta

La investigación policial apunta a que los altercados fueron provocados por grupos violentos infiltrados al cierre de la manifestación

Incidentes manifestación Palma
Imagen de los altercados registrados el pasado domingo en Palma.
Julio Bastida

La investigación sobre los graves altercados registrados al término de la manifestación celebrada el pasado domingo en Palma continúa avanzando. A medida que transcurren las horas, los agentes de la Policía Nacional siguen recopilando nuevas pruebas, analizando imágenes y tomando declaración tanto a comerciantes como a personas que fueron víctimas directas de los episodios violentos que se desencadenaron tras la finalización de la marcha.

Según la información recabada hasta el momento, el informe policial que se encuentra en fase de elaboración y que será remitido próximamente tanto a la autoridad judicial como a la Delegación del Gobierno concluye que la inmensa mayoría de los asistentes participó de forma completamente pacífica y no protagonizó incidente alguno durante el recorrido de la manifestación. No obstante, las pesquisas apuntan a que pequeños grupos de individuos violentos se incorporaron a la movilización en su tramo final con la intención de provocar altercados, enfrentarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y sembrar el caos en el centro de Palma.

OKBALEARES ha tenido acceso a información próxima a la investigación que revela que varios establecimientos del paseo del Born vivieron momentos de auténtica tensión una vez concluida la protesta. Responsables de distintas cafeterías y locales de restauración del Born de Palma han trasladado a los investigadores que se vieron obligados a retirar de forma precipitada el mobiliario de sus terrazas y refugiar en el interior de los establecimientos a numerosos clientes, en su mayoría turistas, ante la actitud agresiva mostrada por algunos de los radicales.

Los testimonios recopilados describen escenas de miedo e incertidumbre. Empleados y propietarios cerraron las puertas de sus negocios mientras en el exterior se sucedían carreras, gritos e insultos. Muchos turistas, completamente ajenos al desarrollo de la manifestación, buscaron protección en los locales sin comprender por qué estaban siendo increpados o perseguidos por un reducido grupo de individuos que actuaba con una notable agresividad.

Las mismas fuentes consultadas explican que estos episodios se produjeron una vez finalizada la manifestación, cuando buena parte de los asistentes ya había abandonado la zona. Fue entonces cuando pequeños grupos comenzaron a desplazarse por diferentes calles del centro histórico, protagonizando actos de intimidación y ataques contra turistas y viandantes que nada tenían que ver con la protesta. Comerciantes consultados aseguran que nunca habían vivido una situación similar en una jornada reivindicativa y coinciden en que el ambiente llegó a ser de auténtico terror durante varios minutos.

La investigación policial sostiene, precisamente, que estos incidentes no fueron fruto de una reacción espontánea. Las primeras conclusiones apuntan a que un grupo organizado de individuos violentos se incorporó únicamente en el tramo final de la movilización con un objetivo perfectamente definido: provocar enfrentamientos con la Policía Nacional y generar una imagen de violencia que acabara eclipsando el desarrollo de una manifestación que, hasta ese momento, había transcurrido sin incidentes de especial relevancia.

Las pesquisas realizadas por los investigadores refuerzan la hipótesis de que los altercados fueron premeditados. Los agentes consideran que existía una planificación previa para reventar la manifestación mediante acciones coordinadas que desembocaran en disturbios y enfrentamientos con las fuerzas policiales.

Fuentes próximas a la investigación aseguran que los presuntos responsables están plenamente identificados gracias al exhaustivo análisis de las imágenes captadas por drones policiales, las cámaras de videovigilancia instaladas en distintos puntos del centro de Palma y las grabaciones efectuadas por los propios agentes durante la intervención. A ello se suman las denuncias presentadas por comerciantes, particulares y testigos presenciales, así como el estudio de diverso material audiovisual difundido posteriormente.

Los investigadores prevén que, una vez concluyan las diligencias y quede completamente documentada la participación de cada uno de los implicados, se proceda en los próximos días a la detención de los presuntos autores de los disturbios. Toda la documentación será incorporada al atestado policial que será remitido al juzgado encargado del caso.

Entre las pruebas más relevantes figura un amplio reportaje fotográfico y videográfico que reconstruye cronológicamente el desarrollo de los acontecimientos. El informe policial recoge también el dispositivo preventivo desplegado por la Policía Nacional para garantizar la seguridad durante la jornada. En las imágenes aéreas puede observarse cómo una decena de agentes estableció un cordón de cierre en la pasarela del Parc de la Mar con el objetivo de impedir la entrada de un mayor número de personas a Ses Voltes.

Según refleja el atestado, dicha medida respondió exclusivamente a criterios de seguridad, ya que los responsables del operativo consideraban que el recinto había alcanzado el límite de aforo permitido y que permitir el acceso de más asistentes podía comprometer la integridad física de las personas allí concentradas. Los investigadores sostienen que esta actuación preventiva fue utilizada posteriormente por los grupos violentos como detonante para iniciar los enfrentamientos con los agentes.

Mientras continúan las investigaciones, comerciantes y empresarios del centro de Palma reclaman que se depuren responsabilidades por los graves incidentes sufridos. Muchos de ellos han aportado imágenes de sus cámaras de seguridad y han formalizado denuncias por los daños ocasionados y por la situación de pánico que, aseguran, vivieron tanto trabajadores como clientes durante unos altercados que nada tuvieron que ver con el carácter pacífico de la manifestación durante la mayor parte de su recorrido.

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