TURISMOFOBIA

La investigación policial apunta a que los altercados fueron provocados por grupos violentos infiltrados al cierre de la manifestación

Los presuntos responsables están plenamente identificados gracias al análisis de las imágenes obtenidas por drones

Investigación policial manifestación
Manifestantes rodeando a los agentes de la Policía Nacional durante su repliegue.
Julio Bastida

La investigación policial sobre los graves altercados registrados al término de la manifestación celebrada el domingo en Palma apunta a que los incidentes fueron provocados por un grupo organizado de individuos violentos que, según las pesquisas realizadas hasta el momento, no había participado en el desarrollo de la marcha y se incorporó únicamente en su tramo final con el objetivo de generar enfrentamientos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Es decir, que todo estaba premeditado para reventar la marcha.

Fuentes de la investigación aseguran que los presuntos responsables están plenamente identificados gracias al análisis de las imágenes obtenidas por drones, cámaras de seguridad y grabaciones policiales. Los investigadores prevén que en los próximos días se proceda a la detención de los implicados una vez se culminen las diligencias que serán remitidas a la autoridad judicial.

El informe policial, cuya entrega al juzgado es inminente, recoge con detalle la secuencia de los hechos. Entre las principales pruebas figuran imágenes aéreas en las que puede observarse cómo una decena de agentes se encontraba realizando un dispositivo de cierre en la pasarela del Parc de la Mar. El objetivo de esta actuación era impedir el acceso de un mayor número de personas a Ses Voltes, espacio que, según la Policía, ya había alcanzado el límite de aforo permitido y cuya saturación suponía un riesgo para la seguridad de los asistentes.

Según el relato de los investigadores, los diez policías quedaron rodeados en pocos minutos por una multitud superior a las 400 personas, viéndose obligados a solicitar apoyo urgente. Finalmente, tuvieron que ser rescatados por efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), que acudieron para garantizar su seguridad y facilitar el repliegue del dispositivo policial.

Las imágenes incorporadas a la investigación, tanto de la Policía Local de Palma como de la Policía Nacional, reflejan, según las mismas fuentes, que los agentes retrocedieron de forma ordenada hasta la zona de la avenida Antoni Maura una vez fue imposible mantener la posición inicial. Es precisamente en ese momento cuando, de acuerdo con la investigación, un grupo de alrededor de 400 personas con actitud violenta se dirigió hacia los efectivos policiales con la intención de provocar enfrentamientos.

Los investigadores diferencian claramente entre los participantes de la manifestación y los autores de los disturbios. La principal hipótesis sostiene que la inmensa mayoría de los asistentes desarrolló la protesta de manera pacífica y que los incidentes fueron protagonizados por grupos radicales que actuaron de forma coordinada para reventar la movilización y provocar enfrentamientos con la Policía.

Durante el repliegue policial, los agentes fueron objeto de numerosos ataques. Según consta en las diligencias, se produjeron lanzamientos de botellas, piedras y otros objetos contundentes, además de patadas y puñetazos. Incluso se localizaron clavos arrojados contra los efectivos, un hecho que los investigadores consideran especialmente grave por el riesgo que suponía tanto para los policías como para el resto de asistentes. Como consecuencia de los disturbios, varios vehículos policiales sufrieron importantes daños materiales debido al lanzamiento de piedras y otros objetos.

La investigación policial también rechaza de forma tajante las informaciones que apuntaban a un supuesto uso de pelotas de goma por parte de la Policía Nacional durante los altercados. Según fuentes de la investigación, esa versión es completamente falsa, ya que los agentes desplegados en el operativo no portaban este tipo de material antidisturbios.

El informe policial sostiene que la única medida disuasoria empleada para facilitar el desalojo y restablecer la seguridad fue el lanzamiento de 12 salvas de fogueo, dispositivos que generan únicamente un fuerte estruendo y no proyectan ningún elemento contundente, con el objetivo de dispersar a los grupos violentos y permitir el repliegue de los efectivos sin causar impactos sobre las personas.

Otro de los aspectos que está siendo analizado por los investigadores es el número de personas lesionadas durante los incidentes. Mientras que las fuentes oficiales cifran en cuatro los heridos atendidos como consecuencia de los altercados, los organizadores de la manifestación han elevado esa cifra hasta una veintena de personas.

No obstante, las mismas fuentes policiales subrayan que, hasta la fecha de elaboración del informe, no consta ninguna denuncia formal presentada por participantes que aseguren haber resultado lesionados, circunstancia que también será tenida en cuenta dentro de la investigación judicial.

Las diligencias continúan abiertas y los investigadores no descartan nuevas detenciones conforme avance el análisis de las pruebas audiovisuales y de las identificaciones practicadas durante los disturbios.

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