Marlaska tiene a los policías desplegados en Ceuta durmiendo en el suelo, con un inodoro para 70 agentes y sin agua caliente
Los agentes denuncian "el trato indigno y miserable" que les dispensa el ministro del Interior

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tiene a los policías desplegados en Ceuta durmiendo en el suelo en colchones viejos y sucios, con un inodoro para 70 agentes y sin agua caliente. Así, mientras los policías nacionales están protegiendo vidas y bienes y auxilian a los ciudadanos, Marlaska no garantiza a los policías algo tan elemental como que puedan dormir, ducharse, asearse y recuperarse en condiciones dignas.
Y mientras el ministro se desplaza a Ceuta a gastos pagados y a dormir en un hotel, los policías se ven obligados a vivir en estas condiciones en unas instalaciones del siglo pasado.
Ha sido la Confederación Española de Policía (CEP) quien ha puesto pie en pared, denunciando el «trato indigno y miserable» que el Ministerio del Interior está dispensando a los policías desplazados a la ciudad autónoma para reforzar el dispositivo de seguridad ante la mayor crisis migratoria vivida en nuestro país.
«Mientras a estos agentes se les exige disponibilidad absoluta, profesionalidad y capacidad para responder a una situación extraordinaria, cuando termina su servicio, Interior los devuelve a unas dependencias marcadas por el hacinamiento, el calor, la falta de higiene y unas condiciones de descanso impropias de una Administración que pretenda respetar a sus policías», critica el portavoz de la CEP, David Gutiérrez.
En concreto, los policías desplazados a Ceuta han sido instalados en dependencias militares del Regimiento Mixto de Artillería nº 30 que, según la información trasladada a CEP, se encontraban previamente en desuso y fueron acondicionadas apresuradamente.
En ellas, malviven siete u ocho funcionarios hacinados en pequeñas estancias o directamente en el suelo, entre literas, taquillas insuficientes, maletas y material acumulado. Y en una de las plantas, unos 70 policías obligados a compartir un único inodoro. Setenta agentes haciendo cola para poder utilizar un retrete después de haber sido enviados por el Estado a sostener un dispositivo policial extraordinario.
Colchones con manchas
Además, los agentes desplegados en Ceuta se vean obligados a utilizar duchas con problemas de funcionamiento y suministro intermitente de agua caliente, ausencia de una climatización adecuada, ventilación insuficiente y ventanas deterioradas o rotas.
Y en Ceuta, en pleno mes de agosto, con altas temperaturas, humedad y decenas de personas concentradas en espacios reducidos, el resultado es un ambiente que «dificulta seriamente el descanso y la convivencia de quienes, pocas horas después, deben volver a estar en condiciones de prestar un servicio policial de máxima exigencia», relata la CEP.
Además, indica que a este «catálogo de despropósitos» se suma que los agentes tienen que utilizar colchones antiguos, deteriorados y con manchas. Una situación que puede ver en las imágenes que acompañan a esta información.
«No hablamos de hoteles, lujos ni privilegios, sino de que un funcionario pueda regresar de un servicio extraordinario y acostarse sobre un colchón limpio», apunta Miguel Gutiérrez, subrayando que «el listón no puede estar más bajo y, aun así, Interior ha conseguido pasar por debajo».
La CEP señala que la «imprevisión se ha convertido en la marca de la casa del Ministerio del Interior bajo la etapa de Marlaska y que esta actitud, de «castigarlos» con un trato indigno, se ha venido reiterando durante sus ocho años de mandato. Por ello, desde este sindicato sostienen que estamos ante «el peor ministro que hemos tenido los policías en democracia».
Bocadillo de mortadela y lata de atún
La CEP también ha denunciado la alimentación facilitada durante los primeros días del despliegue, compuesta por una pequeña botella de agua, pan, una lata de conserva y unos gramos de mortadela envueltos en papel de aluminio. Este sindicato destaca que «cuesta asociar semejante ración con la logística de un Ministerio que sabe cuántos agentes desplaza, dónde y durante cuánto tiempo pretende mantenerlos operativos».
Y afirma que en Ceuta «la ofensa y el desprecio hacia los policías alcanza cotas jamás vistas en ese departamento y en un Gobierno que jamás ha movido un dedo por dignificar las dietas que perciben los policías y guardias civiles cuando son movilizados».
Infraestructuras policiales agotadas
Para la CEP resulta especialmente grave que esta situación se produzca en una ciudad en la que las infraestructuras policiales llevan años evidenciando «un agotamiento que Interior conoce perfectamente».
En este sentido, indica que la propia Jefatura Superior de Policía ocupa un inmueble de apenas 1.700 metros cuadrados, procedente de una antigua estación de autobuses remodelada para albergar dependencias policiales y que se encuentra sobreocupado desde hace años.
A ello se añade el edificio policial de la avenida San Juan de Dios, un inmueble construido en 1930, concebido originalmente como acuartelamiento de la Policía Armada, con una superficie aproximada de 1.000 metros cuadrados.
Y ese es el contexto real en el que Interior «pretende gestionar ahora una crisis extraordinaria, con una estructura policial permanentemente tensionada, edificios que hace tiempo dejaron de responder adecuadamente a las necesidades operativas y, cuando llegan refuerzos, soluciones improvisadas que terminan convirtiendo el descanso de los agentes en otra prueba de resistencia».
La Confederación Española de Policía afirma que lo sucedido con el alojamiento de las unidades desplazadas es la consecuencia de una política de gestión en la que «la Policía Nacional en Ceuta parece obligada a funcionar siempre al límite, confiando en que la profesionalidad y el sacrificio de los funcionarios compensen aquello que el Ministerio no planifica, no dota o no resuelve».
Y sostiene que la responsabilidad política de esto es inequívoca, ya que quien decide movilizar policías «tiene la obligación elemental de garantizar su alojamiento, higiene, alimentación, descanso y protección de su salud».
Esta organización sindical ya ha presentado un escrito formalmente denunciando los hechos a la Comisión de Seguridad y Salud Laboral Policial del Cuerpo y ha exigido una inspección urgente, una evaluación específica de riesgos, mediciones de temperatura, humedad y ventilación, la revisión inmediata de aseos y duchas, así como la sustitución de colchones deteriorados, y medidas efectivas de climatización y ventilación.
Y reclama que si dichas dependencias no pueden garantizar unas condiciones dignas, se ordene el alojamiento inmediato de los policías en otras instalaciones.
Desde la CEP subrayan que el Ministerio del Interior debería explicar ahora quién consideró aceptables estas instalaciones, quién decidió alojar allí a los policías, qué evaluación preventiva se realizó antes de ocuparlas y quién piensa asumir la responsabilidad por haber permitido que esta situación llegara hasta aquí.
«Y en todo caso, lo que debe hacer un ministro reprobado y achicharrado políticamente es dejar de aferrarse a un cargo que, en lo relativo a las condiciones profesionales de más de 75.000 policías, ha ostentado con un fracaso total que exige su cese o dimisión», concluye.