Juan Luis Arsuaga, antropólogo, sobre la IA: «Ojalá esta vez no ocurra, pero no hay precedentes de un cambio de modelo económico que no produzca conflictos»
El antropólogo plantea que la llegada de la IA puede transformar el trabajo y la economía
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La inteligencia artificial está dejando de ser una tecnología limitada al ámbito científico para convertirse en una herramienta cada vez más presente en empresas, oficinas y profesiones de todo tipo. Este cambio ha abierto un debate sobre el futuro del trabajo y sobre quién se beneficiará de las ganancias de productividad. Juan Luis Arsuaga, uno de los principales especialistas españoles en evolución humana, ha puesto el foco precisamente en esa transformación económica y ha recordado que las grandes modificaciones del modelo productivo han estado históricamente acompañadas de tensiones sociales.
La advertencia del antropólogo
En una entrevista publicada en Esquire, Juan Luis Arsuaga reflexiona sobre las consecuencias que puede tener la inteligencia artificial generativa y plantea una cuestión que va más allá de la capacidad de las máquinas para realizar determinadas tareas. El antropólogo señala que el verdadero problema aparece cuando una tecnología modifica la estructura económica y deja de ser necesaria parte del trabajo que realizan las personas.
Su reflexión parte de una comparación histórica. Las sociedades han experimentado grandes transformaciones tecnológicas que cambiaron la forma de producir, trabajar y repartir la riqueza. La mecanización de la industria, por ejemplo, alteró profundamente numerosos oficios durante la Revolución Industrial. En el caso de los luditas británicos del siglo XIX, las protestas estuvieron relacionadas no únicamente con las máquinas, sino con la reducción de salarios y el nuevo modelo de organización del trabajo.
La IA ya está cambiando el empleo
Los datos disponibles muestran que el debate no es puramente teórico. Un estudio publicado en 2025 calculó que aproximadamente uno de cada cuatro trabajadores del mundo desempeña una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. Sin embargo, el organismo matiza que el resultado más probable es la transformación de los puestos de trabajo, no su desaparición completa.
El Fondo Monetario Internacional también ha señalado que alrededor del 40% del empleo mundial está expuesto a la inteligencia artificial, porcentaje que aumenta hasta aproximadamente el 60% en las economías avanzadas. Exposición, en este contexto, no significa necesariamente sustitución, ya que algunos trabajadores pueden beneficiarse de una mayor productividad mientras otros puestos pueden sufrir una reducción de la demanda.
El reparto de los beneficio
Precisamente ahí se encuentra una de las cuestiones centrales del debate. La IA puede permitir producir más en menos tiempo y reducir determinadas tareas repetitivas, pero el aumento de productividad no determina por sí solo cómo se distribuirán sus beneficios. Estudios consideran que la inteligencia artificial puede generar crecimiento y mejorar las condiciones laborales, aunque también advierte de riesgos relacionados con la desigualdad y el acceso desigual a las nuevas oportunidades.
En España y el resto de Europa, además, la transformación será desigual entre trabajadores, sectores y territorios. Un análisis de la Comisión Europea publicado en 2026 apunta a un posible aumento global del empleo europeo asociado a la IA y otras tecnologías digitales, pero advierte de que los efectos positivos y negativos no se repartirán de la misma manera entre los distintos grupos de trabajadores.