La violencia se apodera de las calles de Palma y la Policía Nacional se ve obligada a cargar contra manifestantes violentos
Grupos antisistema se enfrentan a los agentes al grito de "fuerzas de ocupación"
Manifestantes violentos lanzan vallas y agreden a agentes de la Policía Nacional durante los altercados en Ses Voltes
Palma se manifiesta contra la masificación entre gritos turismofóbicos: «¡Fuego al turismo, tourists go home!»
El ex conseller de Turismo de Armengol se esconde y no acude a la manifestación por miedo a ser abucheado

Lo que debía convertirse en una multitudinaria manifestación contra el turismo en Palma acabó transformándose en una auténtica batalla campal. La imagen de una protesta multitudinaria y pacífica quedó completamente eclipsada por los graves disturbios, los enfrentamientos con la Policía Nacional y las cargas policiales que marcaron la recta final de la movilización. Un grupo bastante numeroso de manifestantes violentos sembraron el pánico en las calles de la capital balear.
Apenas unas horas después de finalizar la marcha, ya nadie habla de las reivindicaciones contra la masificación turística, la crisis de la vivienda o el modelo turístico de Baleares. Todo el protagonismo se lo han llevado los altercados, los actos violentos y las imágenes de tensión que han inundado las redes sociales y los medios de comunicación.
Los disturbios se iniciaron en la rampa de Ses Voltes, donde un dispositivo de la Policía Nacional impedía el acceso a la parte baja del recinto al haberse completado el aforo previsto y por razones de seguridad. Miles de personas continuaban llegando para asistir a la lectura del manifiesto final, lo que provocó una importante presión sobre los accesos.
Según información policial a la que ha tenido acceso OKBALEARES, fue en ese momento cuando un grupo de manifestantes violentos intentó romper el cordón policial, lanzando vallas de protección, empujando y golpeando a varios agentes con el objetivo de acceder al recinto.
La tensión fue aumentando por momentos hasta obligar a la Policía Nacional a intervenir. Los agentes desplegaron sus defensas extensibles y realizaron varias cargas policiales para contener a los individuos más agresivos, recuperar el control de la zona y evitar que la situación derivara en un incidente de mayor gravedad debido a la enorme concentración de personas.
Los incidentes no terminaron en Ses Voltes. Posteriormente, la tensión se trasladó hasta la calle Antoni Maura, donde volvieron a producirse enfrentamientos entre manifestantes violentos y la Policía Nacional. Durante los altercados, varios individuos lanzaron objetos contra los agentes, mientras les increpaban con gritos como «policía estatal», «forasteros» y «fuerzas de ocupación». La situación obligó nuevamente a los efectivos policiales a realizar varias cargas para dispersar a los grupos más agresivos y recuperar el orden.
En las labores de seguridad también participaron efectivos de la Policía Local de Palma, que colaboraron junto a la Policía Nacional para controlar los puntos más conflictivos y garantizar la seguridad del resto de asistentes. Mientras se desarrollaban los disturbios en Palma, varios drones policiales sobrevolaban la zona registrando todas las incidencias desde el aire. Las imágenes captadas servirán posteriormente para identificar a las personas presuntamente implicadas en los altercados y facilitar las investigaciones policiales.
La manifestación había comenzado poco después de las 19.00 horas desde la plaza de España y recorrió Las Ramblas, la calle Unió y el paseo del Born entre consignas contra la masificación turística, el elevado precio de la vivienda y el impacto del actual modelo turístico sobre los residentes.
Según la Delegación del Gobierno en Baleares, la protesta reunió a 25.000 personas, mientras que el Ayuntamiento de Palma cifró la asistencia entre 22.500 y 25.000 participantes. La movilización, convocada por la plataforma Menys Turisme, Més Vida, había transcurrido sin incidentes relevantes durante prácticamente todo su recorrido.
Sin embargo, la llegada a Ses Voltes, donde estaba prevista la lectura del manifiesto final y la interpretación de La Balanguera, cambió completamente el desarrollo de la jornada. La presión sobre los accesos y los posteriores enfrentamientos con la Policía acabaron derivando en una sucesión de cargas policiales, escenas de tensión y momentos de auténtico caos.
Las imágenes de los disturbios en Palma, los enfrentamientos con la Policía Nacional, las cargas policiales y los actos violentos han terminado monopolizando la atención pública. Lo que pretendía ser una gran movilización para denunciar el impacto del turismo masivo en Baleares ha quedado completamente eclipsado por los altercados protagonizados por un grupo de manifestantes violentos. Hoy, el debate ya no gira en torno a las reivindicaciones de la protesta, sino a la violencia registrada durante el tramo final de la manifestación y a la actuación policial para restablecer el orden.