EEUU quiere revolucionar la aeronáutica: crea un avión privado sin ventanas que ahorraría un 60 % de combustible y contaminaría un 90 % menos
Una empresa de Estados Unidos trabaja en un avión privado sin ventanas que aspira a cambiar la aviación ejecutiva. Se trata del Phantom 3500, el modelo que desarrolla el fabricante Otto Aerospace y que prevé entrar en servicio hacia 2030.
El aparato sustituye las ventanillas de la cabina de pasajeros por pantallas digitales de alta definición que muestran el exterior en tiempo real. Su fuselaje, pensado para reducir al máximo la resistencia del aire, recorta el gasto de combustible frente a los reactores privados actuales.
La compañía presenta su propuesta con una promesa comercial, ya que asegura que su modelo ofrece «el doble de rendimiento a la mitad de coste» que un avión comparable de su categoría. Ese salto se apoya en un diseño aerodinámico poco habitual en la aviación privada.
El avión privado sin ventanas que diseña Estados Unidos
El Phantom 3500 elimina las ventanillas laterales del pasaje y las reemplaza por un sistema de pantallas que Otto Aerospace llama SuperNatural Vision. Estas pantallas de alta definición reproducen la vista del exterior en tiempo real, de modo que el pasajero mira el cielo aunque no haya cristales en esa parte del fuselaje.
Prescindir de las ventanas permite construir un fuselaje más liso y resistente, sin las aberturas que interrumpen la superficie. Esa continuidad resulta clave para la tecnología del avión, puesto que cualquier irregularidad en el revestimiento aumenta la resistencia al avance. Según Otto Aerospace, esa superficie ultralisa es la base de toda la eficiencia del modelo.
¿Cómo logra el Phantom 3500 ahorrar tanto combustible?
La respuesta está en el flujo laminar, un diseño que mantiene el aire pegado al fuselaje de forma ordenada y reduce la turbulencia. Según la página técnica de Otto Aerospace, este enfoque disminuye la resistencia aerodinámica en torno a un 35 % respecto a los aviones convencionales.
Ese menor rozamiento se traduce en un consumo mucho más bajo. La empresa cifra en un 60 % la reducción del gasto de combustible frente a aeronaves comparables y en un 90 % el recorte de emisiones contaminantes cuando el avión vuela con combustible sostenible de aviación, según Otto Aerospace.
El fabricante ha invertido más de 140 millones de euros y más de una década de trabajo en esta tecnología. «Pequeñas mejoras en la resistencia conducen a reducciones significativas en el consumo de combustible», señala la compañía sobre la relación entre la sustentación y el arrastre que persigue con cada detalle del diseño.
El alcance y las prestaciones del nuevo avión de Estados Unidos
El Phantom 3500 alcanza una autonomía máxima de 3.500 millas náuticas (unos 6.480 kilómetros), que bajan a 3.200 millas cuando lleva cuatro pasajeros a bordo. Vuela a velocidades transónicas, cercanas a la del sonido, y asciende hasta los 51.000 pies (unos 15.500 metros) de altitud.
La cabina ofrece un volumen de 800 pies cúbicos y una altura de 1,95 metros, suficiente para moverse de pie por su interior. El avión privado necesita menos de 3.500 pies de pista para despegar o aterrizar, lo que le permite operar en aeropuertos pequeños que hoy quedan fuera del alcance de muchos reactores ejecutivos.
El demostrador que precedió al Phantom 3500
Antes del Phantom 3500, Otto Aerospace probó su tecnología con el Celera 500, un demostrador que completó tres años de ensayos en vuelo entre 2017 y 2020. Esos vuelos sirvieron para validar el comportamiento del fuselaje de flujo laminar en condiciones reales.
El fabricante planea certificar el nuevo modelo bajo la normativa Part 23 de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, el mismo marco que regula los aviones ligeros y ejecutivos. La entrada en servicio prevista para 2030 marca el horizonte que se ha fijado la compañía para llevar el aparato al mercado.