El aviso de los veterinarios a los dueños de perros: así es como debes proteger sus patas de la nieve

Con la llegada del invierno y las primeras nevadas, los paseos al aire libre pueden convertirse en un momento de disfrute para los perros, pero también en un riesgo si no se toman las precauciones necesarias. Los veterinarios insisten en la importancia de proteger a las mascotas de las bajas temperaturas: «el frío y la nieve pueden provocar lesiones en las almohadillas, resfriados e incluso intoxicaciones», advierten.
Ahora bien, no todos los perros reaccionan a las bajas temperaturas de la misma manera. Razas como el San Bernardo o el Huskie tienen un pelaje muy grueso y una capa de grasa que les ofrecen un aislamiento natural frente al frío, por lo que pueden pasar más tiempo jugando en la nieve. En cambio, razas como el Chihuahua o el Bulldog cuentan con un pelaje fino y una menor cantidad de grasa corporal, así que se enfrían rápidamente, aumentando el riesgo de hipotermia o enfermedades respiratorias.
Consejos de veterinarios para ir a la nieve con tu perro
Aunque los perros regulan su temperatura corporal de manera natural, los más pequeños o de pelo corto necesitan un chubasquero impermeable para estar protegidos del frío y de la humedad. A algunos perros no les gusta la ropa, así que es recomendable acostumbrarlos poco a poco.
Las almohadillas son la primera línea de defensa del perro ante superficies frías y ásperas. El contacto constante con la nieve, el hielo y la sal o los productos químicos para descongelar las calles puede causar grietas, heridas y resequedad. Para protegerlas, los veterinarios aconsejan aplicar vaselina, pomadas hidratantes específicas o ceras protectoras antes y después de cada paseo. Una vez en casa, es fundamental secar bien las patas y aplicarles una crema hidratante.
Cabe recordar que la nieve no siempre es inocua. En las ciudades y carreteras se utilizan anticongelantes que contienen etilenglicol, muy tóxico para los perros. Incluso pequeñas cantidades pueden causar problemas graves como insuficiencia renal. Para prevenir accidentes, ofrece agua fresca durante los paseos y lleva un bebedero portátil. Así evitarás que tu perro coma nieve para calmar la sed.
El frío aumenta el gasto energético de los perros, por lo que algunos veterinarios sugieren ajustar ligeramente la cantidad de comida o añadir snacks energéticos durante el invierno. El ejercicio sigue siendo importante, pero siempre adaptado a las condiciones climáticas y a la raza del animal.
Secado al llegar a casa
Después de un paseo por la nieve, muchas personas cometen el error de pensar que basta con que su perro haya llevado ropa impermeable o botas protectoras. Sin embargo, incluso con estas medidas, la humedad se puede acumular en el pelaje, las patas y otras zonas del cuerpo, y esto puede poner en riesgo su salud.
Al llegar del paseo, lo primero que debes hacer es colocar al perro en un espacio cálido y seco. A continuación, utiliza una toalla absorbente para eliminar la mayor cantidad de nieve, agua o humedad del pelaje, las patas, la barriga y las orejas. Presta especial atención a las áreas donde el pelaje es más denso.
Si tu perro tolera el secador, puedes utilizarlo para terminar de secar su pelaje, siempre evitando el aire demasiado caliente que podría quemar la piel. Los movimientos deben ser suaves, insistiendo en la zona de las patas y las almohadillas, así como en el vientre y la cola. Una vez seco, aplica nuevamente pomadas o ceras protectoras en las almohadilla. Revisa también las uñas y el entrepelaje de los dedos, ya que la nieve puede acumularse en pequeños montículos de hielo que resultan incómodos o dolorosos para el animal.
Errores comunes a evitar
Los veterinarios alertan sobre prácticas frecuentes que aumentan el riesgo para los perros en invierno:
- No proteger las patas: las almohadillas de los perros son sensibles al frío, al hielo y a la sal o anticongelantes que se usan en las calles. Es fundamental aplicar pomadas protectoras o utilizar botas específicas antes de salir.
- Ignorar la ropa impermeable: perros de pelo corto o sin capa grasa suficiente pueden enfriarse rápidamente. Los abrigos impermeables evitan que el pelaje se moje y pierda calor.
- No secar al regresar a casa: tras un paseo, la humedad atrapada en el pelaje y las patas puede causar resfriados, irritaciones o infecciones. Secar con toalla y, si tolera, con secador templado es clave.
- Permitir que coma nieve: la nieve puede contener sustancias tóxicas como anticongelantes o pesticidas. Siempre ofrece agua fresca para evitar que tu perro ingiera nieve.
- Paseos demasiado largos: el frío extremo puede afectar a perros pequeños, ancianos o con problemas de salud. Observa señales de incomodidad como temblores, letargo o extremidades frías y acorta el paseo si es necesario.
- Ignorar signos de hipotermia: temblar, decaimiento o extremidades frías pueden indicar problemas de temperatura. Actúa de inmediato llevándolo a un lugar cálido y secándolo.