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¿Cómo evitar que mi gato esté triste? Los trucos para animarle

¿Qué hacer con tu gato triste?
¿Cómo puedes ayudar a tu gato triste?
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Del mismo modo que nos ocurre a los humanos, los gatos también pueden estar tristes. Es más, los veterinarios alertan del aumento exponencial en el número de gatos que sufren ansiedad y depresión en los últimos años. Lo primero es conocer la causa, es decir, el por qué el gato está triste.

Si convives con uno seguro que ya sabes que es un animal muy sensible y territorial, al que le afecta el más mínimo cambio. Una simple mudanza o la llegada de un nuevo miembro al hogar puede ser motivo suficiente para que el minino sufra una depresión, y eso es justo lo que hay que evitar.

¿Por qué está triste el gato?

Los gatos necesitan una rutina perfectamente establecida. Desde el primer momento que un minino llega a casa debe tener un horario para comer, jugar, dormir… Si hay algún tipo de cambio que pueda alterar sus hábitos, como una mudanza, es importante que hagas todo lo posible porque el gato continúe con su rutina.

Aunque los felinos son animales muy independientes, también necesitan estímulos y juegos. Tienen que explorar, explorar, esconderse, otear desde las alturas… Además, deben tener a su disposición cajas de arena y rascadores.

La llegada de otro gato a casa también puede provocar inseguridad y estrés al minino, lo que, a largo plazo puede desembocar en una depresión.

¿Cómo animarle?

Tú conoces mejor que nadie a tu gato, así que te resultará sencillo saber si está triste. Los síntomas más comunes son los siguientes: el animal se muestra apático, trata de esconderse ante el más mínimo estímulo y no le apetece jugar, no come ni se lava, hace sus necesidades fuera del arenero, duerme más y está irritable.

Si notas que tu gato está triste, tienes que prestarle más atención, pero sin llegar a agobiarle. Seguro que también hay momentos en los que le apetece estar solo, así que si te acercas a él para jugar y huye, no le fuerces.

Es importante que tenga un escondite donde pueda estar solo y seguro. Puede ser una caja o, mejor aún, un sitio alto desde el que pueda controlar todo lo que ocurre a su alrededor.

Si vas a introducir cualquier cambio en su rutina, procura que sea muy gradual. Y, si poniendo en práctica estos consejos observas que el animal no mejora, llévalo al veterinario.

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