Hace 100 años abrió sus puertas y ha provocado más de 50 despidos: cierra la pastelería más famosa de Madrid
El adiós definitivo de Embassy: los dueños formalizan el despido de toda la plantilla tras meses de impagos
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Lo que durante décadas fue el epicentro del lujo, el té inglés y las intrigas internacionales en Madrid, hoy es sólo el escenario de un amargo conflicto laboral. Las míticas pastelerías Embassy han echado el cierre definitivo.
Tras meses de incertidumbre y persianas bajadas «provisionalmente», los 50 empleados de la cadena han recibido sus cartas de despido. Se pone fin así a una historia que comenzó en 1931 y que sobrevive en la memoria colectiva por sus emparedados y su tarta de limón, pero que agoniza en los juzgados por impagos a unos trabajadores que denuncian una gestión nefasta.
El fin de los seis templos del dulce en Madrid
Aunque el golpe de gracia se produjo en 2017 con el cierre del legendario local del Paseo de la Castellana, la marca intentó sobrevivir con seis establecimientos repartidos por zonas estratégicas como Aravaca, La Moraleja, Chamberí, Núñez de Balboa, O’Donnell y Santa Engracia. Sin embargo, la falta de liquidez, el aumento de los costes de la energía y unas ventas que nunca recuperaron el ritmo previo a la pandemia han terminado por asfixiar el negocio.
A pesar de que los actuales propietarios buscaron financiación hasta el último momento, la realidad se ha impuesto: no hay dinero para reabrir y las míticas cajas de Embassy no volverán a llenarse.

Drama laboral: impagos y despidos tras 30 años de servicio
Detrás del glamour de la marca se esconde una situación crítica para su plantilla. Muchos de los 50 afectados son trabajadores veteranos con más de tres décadas de antigüedad que ahora se ven en la calle y con nóminas pendientes.
- Salarios a plazos: los empleados denuncian que en los últimos meses cobraban sus nóminas en varios pagos y que siempre faltaban cantidades.
- Cero ingresos desde marzo: la plantilla asegura llevar sin cobrar desde que se cerraron los locales «temporalmente», lo que ha llevado a muchos a interponer demandas por impago.
- Acusaciones de mala gestión: los trabajadores señalan directamente al actual dueño, Manuel Canalejas, y a los últimos herederos, acusándoles de abaratar costes y contratar personal sin formación mientras el negocio se hundía.
De centro de espionaje a local de barrio
La historia de Embassy es digna de una novela. Fundada en 1931 por la británica Margarita Kearney Taylor, el salón de té se convirtió durante la Segunda Guerra Mundial en una suerte de «Rick’s de Casablanca». Entre sus mesas convivían espías aliados y nazis, mientras se fraguaban misiones secretas a pocos metros de las embajadas más importantes.
El declive comenzó tras la muerte de los antiguos dueños, Óscar Rivera y María Teresa Sarmiento. Sus herederos no lograron mantener a flote la joya de la corona de la Castellana, y la entrada en escena de nuevos inversores no ha servido para reflotar una marca que, tras casi un siglo, se despide de Madrid de la peor forma posible.