Caso Gürtel

De Prada dio por buenos en la sentencia de la Gürtel hechos sobre la caja B del PP que aún no se han juzgado

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy, sentado a la derecha del tribunal que juzga la primera etapa del caso Gürtel. (Foto: EFE)

La sentencia de la Gürtel, que fue publicada por el Tribunal el jueves 24 de mayo pasado, a media mañana, puso en marcha de manera automática el operativo para sacar a Rajoy de La Moncloa. Horas después de ese mismo jueves, el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, anunció la presentación de una moción de censura contra el presidente del Gobierno.

Todo indicaba que Sánchez había preparado ya el escenario para poner en marcha el dispositivo de asalto a La Moncloa y que algunos párrafos de la sentencia judicial le facilitaban las cosas para convencer al Partido Nacionalista Vasco y alcanzar los escaños que le faltaba. Con el resto de grupos políticos, que conformaban la mayoría parlamentaria, Sánchez ya había sellado un acuerdo entre bambalinas.

Días después, el nuevo presidente, en medio de un fin de semana, hacía la mudanza al palacio de la Presidencia, al tiempo que el multimillonario George Soros, que destina todos los años 1.000 millones de euros a sus organizaciones lobistas, como Open Society Foundation, veía cumplida una aspiración que perseguía desde hacía tiempo: la defenestración del Gobierno de Mariano Rajoy y del Partido Popular.

José Ricardo De Prada, el ponente de la sentencia, era una pieza clave para consumar el plan. El magistrado incluyó en la sentencia de la Gürtel los párrafos precisos y necesarios de los que Sánchez se sirvió para esgrimir sus argumentos contra Rajoy y su partido. Y que, según él, justificaban la moción de censura.

El juez señalaba que el Partido Popular había participado en la trama Gürtel a título lucrativo y declaraba probada la existencia de una “caja B”, en contra de la opinión del presidente del Tribunal, el magistrado Ángel Hurtado, que emitió un voto particular.

La sentencia de De Prada afirmaba: “También otras cantidades sirvieron para directamente pagar gastos electorales o similares del Partido Popular, o fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada Caja B del partido”. Sin embargo, esa materia era competencia de un nuevo juicio sobre los “papeles de Bárcenas”, que se celebrará posiblemente a finales de año.

Así mismo, De Prada desacreditaba el testimonio de Rajoy: “Se pone en cuestión la credibilidad de estos testigos, cuyo testimonio no aparece como suficiente verosímil para rebatir la contundente prueba existente sobre la Caja B del partido”.

Rajoy sufrió la pena del telediario

Sin embargo, tras la sentencia, en declaraciones a El País, De Prada manifestaba sin ruborizarse sobre la moción de censura: “Corresponde al juego duro de la política por el poder, y ni el tribunal que ha dictado la sentencia ni la sentencia misma tienen nada que ver”.

Previamente, la obcecación del magistrado ante sus compañeros del tribunal fue determinante para obligar también a Rajoy, entonces presidente del Gobierno, a comparecer, el 26 de julio de 2017, como testigo en una de las sesiones del juicio. El magistrado, en ningún momento, se conformó con que declarara a través de videoconferencia como se suele hacer a menudo con otros declarantes. Estaba claro que el ponente perseguía “la pena del telediario”, como informaron varios medios.

Sánchez recibió el testigo del tribunal y defendió la oportunidad de presentar la moción de censura con los siguientes argumentos: “¿Qué más tiene que pasar, señor Rajoy? ¿No es suficiente el tenor de una sentencia en la que se reconoce que su palabra como testigo, ya no merece ningún crédito para la Justicia? ¿No basta con que su partido sea condenado como responsable a título lucrativo por las maniobras que constatan que acudió dopado a las elecciones generales? ¿No basta con que en la misma semana en que conocemos en que conocemos esa sentencia, su propio portavoz parlamentario hasta el año 2008 haya ingresado en prisión por supuestos delitos de corrupción tan graves como el blanqueo de capitales o el cohecho?”.

Y Sánchez, que jugaba la partida con un comodín debajo de la manga, concluía: “Es usted, señor Rajoy, quien provoca esta moción de censura”.

De Prada, tras la sentencia del primer juicio de la Gürtel, siguió aspirando a a preparar una segunda sentencia en la fase dos sobre los “papeles de Bárcenas”. Aunque el CGPJ decidió apartarlo de la Sala Segunda de lo Penal, la competente en la causa, el magistrado reconocía en una entrevista periodística su intención de regresar al segundo juicio contra el PP: “Me encuentro en este momento temporalmente en situación de servicios especiales en la carrera judicial… Cuando se termine esta sentencia, lo que está previsto para el mes de diciembre próximo (por diciembre de 2017), me reincorporaré a la Audiencia Nacional. Espero, por tanto, seguir formando parte del tribunal que las juzgue”.

Según fuentes de Génova, De Prada no se conformaba con sacar a Rajoy de La Moncloa, sino que también pretendía aniquilar al PP: “Quería sumergirnos una vez más en el fango de la corrupción para beneficio del PSOE”.

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