El AVE a León tiene el sistema de seguridad del Alvia accidentado en Santiago

Inauguración del AVE a León
Rajoy con Ana Pastor y Juan Vicente Herrera (Foto: EFE).

La línea inaugurada por Mariano Rajoy dispone de sistema ASFA, que es de los años 70. Avisa de la necesidad de reducir la velocidad pero no frena automáticamente el convoy en el caso de que el maquinista sufra una distracción, un desvanecimiento o un infarto. Cosa que sí sucede con el Sistema Avanzado de Seguridad (ERTMS), que es el homologado a nivel europeo, y que pese a los luctuosos antecedentes no se ha implementado de inicio en esta nueva línea Alvia.

A diferencia del ASFA, el ERMTS garantiza casi la plena seguridad, debido a que actúa incluso aunque el maquinista no pueda hacerlo. Es un sistema de conducción casi automática, que permite el control de velocidad sólo por paso de baliza y en el que la información recibida se procesa en el ordenador de a bordo. Se da la circunstancia de que la línea de AVE entre Albacete y Alicante, que empezó a funcionar el 17 de junio de 2013, también fue inaugurada sin disponer del sistema ERMTS.

Respecto a la línea de alta velocidad que une Valladolid con Venta de Baños, Palencia y León, que ha sido inaugurada este martes, el Ministerio de Fomento emitió en mazo de este año una nota que no dejaba lugar a dudas, y que los hechos han confirmado: “Este tramo está diseñado para la circulación de trenes a una velocidad máxima de 350 km/h con vía en ancho estándar o UIC (1.43 mm) y sistema de control de tráfico ERTMS, aunque durante los primeros meses los trenes funcionarán con sistema ASFA, como es habitual en las líneas de alta velocidad durante la primera fase de los servicios”.

“Una vez que se compruebe la perfecta interrelación y diálogo [sic] entre los equipos instalados en la infraestructura y los equipos de a bordo en los trenes durante su explotación comercial”, pormenoriza el comunicado oficial, “se homologará el sistema y se pasará a circular bajo la supervisión del ERTMS”.

El sistema ASFA es el mismo que tenía el Alvia accidentado en Santiago de Compostela el 24 de julio de 2013. El tren descarriló con 218 pasajeros a bordo causando 79 personas fallecidas.

El magistrado que instruyó el caso de la tragedia de Angrois, Luis Aláez, reprochó a las autoridades “la pronta apertura de una línea que resulta atractiva al público”. Haberla demorado hubiera generado más gasto al tener que cambiar el ancho de vía, consecuentemente más dinero, y lógicamente más tiempo, impidiendo que estuviera lista y dispuesta en periodo electoral.

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