Rusia pone en alerta a EEUU y a la UE por la movilización de tropas en la frontera con Ucrania

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Un soldado ucraniano patrulla en la zona donde se enfrenta a los separatistas pro rusos.

Ucrania se encuentra enquistada en una guerra que, lejos de llegar a su fin, sigue fortaleciéndose en una nueva escalada de tensión. Los últimos movimientos, liderados por Moscú, han conducido a llevar nuevas tropas rusas a una región que se encuentra a tan solo 100 kilómetros de la frontera con Ucrania. Por otra parte, Ucrania ha reforzado sus tropas en el este y cerca de la península de Crimea, territorio anexionado a Rusia  en 2014 antes de la celebración de un referéndum en el que se consultaba la reintegración formal de Crimea en el país ruso.

Estos últimos movimientos rusos evidencian un nuevo pulso de tensiones entre el alcance del apoyo a Ucrania por parte de la UE y EEUU y  entre Moscú. Sin embargo, el Kremlin ha negado estar preparando un ataque armado contra Ucrania pero ha reiterado que tiene libertad para movilizar sus tropas por el territorio ruso con el objetivo de preservar la paz y la seguridad de sus habitantes. En esta línea, el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, ha afirmado que “Rusia no presenta una amenaza para ningún país del mundo”. Por otro lado, el ministro de exteriores ruso, Serguei Lavrov ha advertido que un endurecimiento del conflicto en la región de Donbás podría “destruir” a Ucrania. A esto Lavrov añadió que cualquier movimiento en falso de las tropas ucranianas en la región de Donbás conduciría a un “conflicto candente”.

Este aumento de presiones ha preocupado a la OTAN y en especial, a Estados Unidos, país aliado de Ucrania. El secretario de estado de EEUU, Antony Blinken, informó en sus redes sociales que seguirán “apoyando la integración euro atlántica de Ucrania frente a la agresión en curso de Rusia en Donbás y Crimea”. Estas tensiones también han traspasado las fronteras de la Unión Europea y han mostrado su inquietud asegurando que la presencia de las Fuerzas Armadas rusas en estos territorios es una “violación de la ley internacional humanitaria”. Desde la anexión de Crimea a Rusia, ni Estados Unidos ni la propia Unión Europea han reconocido la integración del territorio, considerándolo ilegal.

De esta forma, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha acusado a Moscú de estar aumentando su presencia militar en la frontera y de crear una “atmosfera de amenaza” en esta zona del país, en especial en la disputada península de Crimea.

Estas tensiones se han visto acrecentadas tras la muerte de cuatro militares ucranianos el pasado 26 de marzo  durante una misión de desminado en una zona del conflicto, en la región de Donetsk. A pesar del alto al fuego dictaminado en 2015, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha registrado más de 250 violaciones del cese en las regiones de Donetsk y Lugansk. Además, desde enero del 2021 ya son 19 soldados ucranianos los que han resultado muertos en la frontera.

Por otra parte, tanto Ucrania como Rusia siguen lanzándose acusaciones que parecen alejarse del objetivo de poner fin a los ejercicios y ofensivas militares. De acuerdo con diversas fuentes, Rusia está realizando entrenamientos militares en el Distrito militar sur y participó el pasado septiembre en el simulacro militar estratégico Zapad 2021. Por otro lado, Ucrania estaría realizando ejercicios de simulacro denominados Cossack-Mace junto con 5 estados miembros de la OTAN. En los simulacros ucranianos participaron más de 1.000 militares así como participantes del programa de Asociación para la Paz.

Según datos ofrecidos por la ONU, el estallido del conflicto desde la anexión del territorio de Crimea, se ha cobrado la vida de más de 13.000 personas. Además, hasta 104.000 menores necesitan apoyo escolar y 35.000 de estos precisan de ayuda psicológica. Junto a esto, la dificultad para acceder a la región debido al cierre de los puntos fronterizos dificulta la llegada de ayuda humanitaria y desarrollo, lo que empeora las condiciones de vida de la población civil.

El este de Ucrania supone un enclave geoestratégico tanto para la OTAN como para la UE en las relaciones con Rusia. La nueva escalada se ha producido en una situación de graves tensiones entre Moscú y Occidente por el caso del opositor Alexi Nalvani tras sufrir un envenenamiento con Novichok, ataque que se relaciona supuestamente con el Kremlin. Además, las últimas acusaciones de Biden a Putin tildándole públicamente de “asesino” tensionaron las relaciones con Moscú, a lo que el presidente ruso respondió a las acusaciones de Biden con un escueto “cuida bien de tu su salud”.

Los múltiples “alto al fuego” acordados entre Rusia y Ucrania se han violado considerablemente tras seguir realizando ofensivas entre las dos partes. La ocupación de Crimea por parte de Rusia sigue siendo un acontecimiento con un fuerte rechazo internacional por parte de las principales potencias, englobando en estas a la Unión Europa y Estados Unidos. Por otra parte, las nuevas relaciones entre Rusia y EEUU siguen tensionándose entre estas dos superpotencias que continúan echándose un pulso por el control de una nueva zona de influencia. Después de 7 años de conflicto y a pesar de los acuerdos alcanzados como fueron los acuerdos de Minsk, el conflicto del este de Ucrania, también llamado la guerra del Donbás, sigue alejándose de conseguir la paz en un aumento de escalada que sigue forzando las tensiones entre Ucrania y Rusia, repercutiendo así en los movimientos internacionales del resto de potencias mundiales.

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