EEUU-Groenlandia

Groenlandia, el lugar óptimo para interceptar los misiles rusos que apuntan a EEUU desde la península de Kola

Groenlandia es la mejor defensa antimisiles de las baterías que apuntan a EEUU desde la península rusa de Kola

Groenlandia EEUU
María Ruiz
  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

El interés estadounidense en Groenlandia data de décadas —con la base estadounidense de Pituffik (antigua Thule) operando allí desde la Guerra Fría—, pero en las últimas semanas el presidente de EEUU, Donald Trump, ha insistido en que EEUU debe incorporar este territorio por razones de «seguridad nacional». Mucho se ha divagado sobre sus razones para insistir tanto en esa posesión. ¿Por qué ese empeño vinculado a la seguridad nacional? Fuentes y estudios militares tienen la respuesta.

Ese interés geoestratégico se centra en dos pilares fundamentales: la defensa antimisiles frente a amenazas rusas y el control de las emergentes rutas marítimas árticas ante la expansión china y rusa, según los análisis de think tanks especializados en defensa como el Center for Strategic and International Studies (CSIS), el Atlantic Council, Chatham House, The Heritage Foundation o RAND Corporation.

Groenlandia, escudo defensivo

Tanto Rusia como China han incrementado sus actividades militares en el Ártico en los últimos años. La posición geográfica de Groenlandia es única en la ruta polar más corta para misiles balísticos intercontinentales que se lanzaran desde Rusia hacia Estados Unidos. La península rusa de Kola, al noroeste  de Finlandia, alberga la mayoría de los activos nucleares estratégicos de Moscú: baterías de misiles balísticos intercontinentales, bases de submarinos nucleares y bombarderos estratégicos de la Flota del Norte. ¿El objetivo? Estados Unidos.

Groenlandia, una golosina

Si Rusia lanzara misiles contra EEUU desde Kola, la mayor parte, con toda seguridad, sobrevolarían Groenlandia. La trayectoria más directa y eficiente para un ataque ruso sobre el continente estadounidense pasa sobre Groenlandia, según aseguran el CSIS en su artículo Apropiarse de Groenlandia es peor que un mal acuerdo y Atlantic Council en Groenlandia es el punto ciego estratégico de Europa y su responsabilidad.

Y la gran isla está «directamente debajo» del apogeo (punto más alto) de la mayoría de las trayectorias de los misiles balísticos intercontinentales que Rusia tiene desplegados en la península de Kola. E interceptar los misiles en el apogeo es garantía de éxito. Controlar Groenlandia facilitaría no sólo la detección, sino, potencialmente, la interceptación de misiles en el curso medio de su trayectoria.

Esto convierte el territorio helado en una ubicación estratégica para desplegar interceptores de misiles estadounidenses como parte del sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada, una prioridad para la administración Trump. Y un motivo más que sugerente para querer dominar Groenlandia, esencial también ante la modernización rusa de submarinos nucleares y misiles hipersónicos.

La base de EEUU de Pituffik, bajo el Acuerdo de Defensa con Dinamarca, ha sido crucial hasta ahora. Alberga fuerzas militares estadounidenses que operan un radar de alerta temprana de misiles balísticos. Este radar detecta lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales en sus fases iniciales, proporcionando datos vitales para la defensa de EEUU. Pero Trump quiere más protección. Quiere la defensa total, por eso quiere Groenlandia.

EEUU Groenlandia
DJ Vance visita la base de Pituffik en Groenlandia de EEUU. (Getty)

El prestigioso instituto británico de investigaciones interncionales Chatham House también asegura que «si Rusia lanzara misiles contra EEUU, probablemente volarían sobre Groenlandia» y enfatiza que el Ártico es la ruta más corta para amenazas balísticas desde Rusia, China o incluso Corea del Norte.

Península de Kola (Rusia).

Trump quiere a China y Rusia fuera de la Ruta Ártica

El segundo argumento geoestratégico para controlar Groenlandia es el deshielo ártico, que está abriendo la Ruta Marítima del Norte y otras vías como la Ruta Marítima Transpolar, acortando drásticamente distancias comerciales entre Asia y Europa (hasta un 40% menos que por Suez, sin límites de tamaño para buques).

Esto no sólo acelera el comercio chino-europeo, sino que introduce riesgos militares: submarinos chinos podrían usar estas rutas para acceder al Atlántico Norte, evadiendo choke points (puntos fundamentales en las rutas comerciales marítimas internacionales) tradicionales. Trump quiere a China y Rusia fuera del Mar del Norte, erradicar su competencia comercial en la zona.

Groenlandia controla parte de la llamada brecha GIUK (Groenlandia-Islandia y Reino Unido), un cuello de botella naval crítico para monitorear submarinos rusos y, potencialmente, chinos que intenten salir al Atlántico. Un informe de Atlantic Council describe Groenlandia como «básica para monitorear submarinos rusos —y pronto chinos— entrando al Atlántico».

La presencia china en el Ártico —incluyendo operaciones submarinas bajo el hielo— amenaza la superioridad estadounidense, y Groenlandia es clave para contrarrestarla. El control de Groenlandia permitiría a EEUU vigilar estas rutas, proteger líneas de suministro transatlánticas y prevenir que China use la Ruta de la Seda Polar para aumentar su poder naval.

Informes del Departamento de Defensa de EEUU de Estrategia Ártica  subrayan que Rusia ha revitalizado bases árticas en la península de Kola y más allá, haciéndose fuerte hacia la brecha GIUK, mientras China busca acceso a recursos y rutas. Sin una presencia notable en Groenlandia, EEUU se arriesga a perder influencia en un Ártico que pasa a ser esencial en la gran competencia de potencias. La insistencia de la administración Trump en Groenlandia no es caprichosa, a tenor de lo explicado; veremos si la consigue y cómo.

 

Lo último en Internacional

Últimas noticias