Llega el momento de despedirse de los largos días de sol, pero no de sus efectos en la piel. Tras el verano, la sobreexposición deja huella en forma de más pigmentación, tono desigual, deshidratación, pérdida de luminosidad o una piel más reactiva, explica Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.