Festival de Venecia

Un estilista pone nota a los españoles en Venecia: «Penélope Cruz está impecable y Georgina Rodríguez no está a la altura»

Festival de Venecia
Españoles en el Fetsival de Venecia.(Foto: Instagram/Getty)
Marta Morales

Mañana, 12 de septiembre, el Festival de Venecia llega a su fin después de varios días en los que la alfombra roja ha vuelto a convertirse en uno de los grandes escaparates de la moda. Y, como cada edición, no todo vale cuando se trata de vestir para la Mostra. Aquí, donde el glamour llega en vaporetto y la historia del cine pesa casi tanto como un buen vestido, la moda juega con otra gramática: menos estridencia, más intención; menos volumen, más silueta. Pero, ¿quiénes han acertado realmente? Para analizar los looks de los españoles en esta edición de 2026 hablamos con Charlie Rincón, estilista y director de arte, que pone el foco en la elección de las prendas, la silueta y la capacidad de cada look para funcionar frente a las cámaras.

Miguel Herrán: cuando el traje se lleva al protagonista

El look de Miguel Herrán, con un traje de cuero de doble botonadura firmado por Tardy, es probablemente uno de los más complejos de ejecutar. La pieza tiene presencia, estructura y una evidente vocación de statement, pero precisamente ahí reside su riesgo. «Trabajar con piel y sastrería de estructura compleja es sumamente difícil para una alfombra roja», explica Rincón. «Necesitas una personalidad muy definida para que el traje no te termine llevando a ti».

Miguel Herrán, Festival de Venecia
(Foto: Europa Press)

La sastrería, reconoce, está impecablemente realizada y el patrón es excelente. Sin embargo, el traje termina imponiéndose demasiado sobre Miguel. Una paradoja muy fashion: una pieza puede ser extraordinaria y, al mismo tiempo, no ser la pieza adecuada para su contexto. «Aunque la pieza es espectacular, quizás no era el momento ni el lugar para ese tipo de propuesta», sentencia.

Carlos Sainz: el poder de no complicarse

En el extremo opuesto aparece Carlos Sainz con un esmoquin blanco de Giorgio Armani. Frente al cuero y la construcción dramática, Armani propone algo aparentemente mucho más sencillo: proporción, limpieza y una ejecución impecable. «Es impecable: un look totalmente atemporal, refinado y pulido», asegura Rincón. Y quizá ahí esté una de las grandes lecciones de esta alfombra roja: lo contemporáneo no siempre tiene que parecer nuevo.

Para el estilista y director de arte, saber interpretar el contexto es fundamental. “Lo contemporáneo también pasa por saber leer el código de etiqueta del evento”. En Venecia, donde el cine reclama protagonismo, el exceso puede convertirse fácilmente en ruido.

Carlos Sainz, Festival de Venencia
(Foto: Europa Press)

Rebecca Donaldson: cuando el vestido se mueve

El vestido de flecos de Rebecca Donaldson introduce otra variable esencial en una alfombra roja: el movimiento. El tejido captura la luz, genera reflejos y transforma cada paso en parte del look. Para Rincón, demuestra la versatilidad de Armani: «La firma es capaz de pasar de un vestido suave y romántico a una pieza de alto impacto sin perder la elegancia». El resultado es glamour, pero un glamour que no necesita volumen desmedido. El espectáculo está en la textura, la luz y el movimiento.

Eugenia Silva: el cuerpo como arquitectura

El vestido de Eugenia Silva lleva la conversación hacia la silueta. Sus paneles laterales construyen el cuerpo visualmente, modificando la postura y aportando una estructura casi escultórica. «El ajuste es asombroso», señala Rincón. El diseño no pretende transformar artificialmente la figura, sino potenciar la presencia de quien lo lleva.

Eugenia Silva, Festival de Venencia
(Foto: @eusilva)

La referencia a los años noventa y a figuras como Mugler aparece inevitablemente. «Los paneles funcionan casi como una estructura arquitectónica», explica. Sin ellos, el vestido sería mucho más convencional; con ellos, adquiere empaque, sofisticación y una silueta mucho más interesante.

Clara Galle: la elegancia que no caduca

Clara Galle demuestra que el vintage puede ser radicalmente contemporáneo. Su vestido lencero y transparente de archivo Armani se aleja de la idea tradicional de estrella de cine para apostar por algo más ligero, joven y relajado. «La elegancia sencilla no envejece y puede sentirse totalmente vigente», afirma Rincón. Y hay algo especialmente atractivo en recuperar una pieza de archivo: en una industria obsesionada con lo nuevo, vestir el pasado puede ser una declaración de modernidad. Clara no parece disfrazada de otra época; consigue que la pieza vuelva a pertenecer al presente.

Clara Galle, Festival de Venecia
(Foto: Europa Press)

Georgina Rodríguez: cuando las joyas no consiguen elevar el ‘look’

El look de Georgina Rodríguez no termina de alcanzar el nivel de sofisticación que, en opinión de Rincón, exige una alfombra roja como la del Festival de Venecia. Aunque la elección de las joyas parece buscar precisamente ese efecto de lujo, el exceso de elementos compite con una prenda ya de por sí elaborada y termina restándole impacto al conjunto. «No lo siento lo suficientemente elevado para el Venice Film Festival; comparado con el resto de los looks que usaron sus colegas, este look se siente que no está a la par», explica Rincón.

El estilista considera que las joyas, lejos de reforzar la propuesta, terminan jugando en su contra. «Siento que le pusieron demasiada importancia a las joyas como una forma de elevar el look, pero hace lo contrario, ya que las prendas son muy elaboradas, y hacen que el look se vea mucho más sencillo de lo que ya es». La elección resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta la firma detrás del diseño. «Demna sabe diseñar, vimos su visión en sus colecciones de alta costura de Balenciaga, y creo que eso es lo que le falta al look», sentencia.

Georgina, Venecia
(Foto: Getty Images)

Penélope Cruz: la fórmula del ‘effortless’

En el caso de Penélope Cruz, la lectura es radicalmente distinta. Su Chanel custom demuestra que no siempre es necesario recurrir a una acumulación de accesorios o a una silueta excesivamente llamativa para conseguir un resultado de alfombra roja. Aquí, la clave está en la proporción, el ajuste y la construcción.

«Penelope Cruz en este Chanel custom es el ejemplo perfecto de como un look se puede ver effortless pero adecuado para el contexto», señala Rincón. El estilista destaca especialmente el buen fit de la pieza y la decisión de mantener los accesorios bajo control: «Tiene buen fit y construcción, y no está sobreaccesorizado. El resultado es una elegancia que parece sencilla, pero que responde perfectamente al nivel de exigencia de Venecia.

Penélope Cruz, Venecia
(Foto: Getty Images)

Blanca Suárez: cuando un clásico pide un último detalle

El look de Blanca Suárez, firmado por Armani, parte de una fórmula clásica que funciona sobre la alfombra roja: una silueta strapless y un color sobrio que aportan elegancia sin necesidad de recurrir al exceso. Sin embargo, precisamente por la limpieza de la propuesta, el estilismo dejaba espacio para introducir un elemento más que terminara de elevarlo.

«Blanca Suárez vistió de Armani, con una silueta strapless y color bastante clásica pero con un toque moderno», explica Rincón. Para el estilista, el escote era la oportunidad perfecta para añadir personalidad al conjunto: «Creo que el neckline se prestaba para una prenda en el cuello, así que me hubiese gustado un collar». Un accesorio bien elegido habría aportado contraste y sofisticación, completando un look que apuesta por la elegancia clásica con un discreto giro contemporáneo.

Blanca Suárez, Venecia
(Foto: Getty Images)

El nuevo sexy: sugerir en lugar de enseñar

La transparencia también encuentra su lugar en esta nueva ecuación. Los vestidos plateados y ajustados demuestran que el naked dress puede ser sensual sin caer en el exceso. «Lo sexy reside en la actitud y en el corte depurado de la prenda», explica Rincón. No hacen falta escotes imposibles ni aberturas estratégicamente calculadas hasta el milímetro. Apenas unas joyas y una silueta limpia pueden ser suficientes. Es, en cierto modo, una sensualidad más sofisticada: menos exhibición, más insinuación.

¿Adiós al ‘más es más’?

No exactamente. Según Rincón, el exceso no está desapareciendo; simplemente está encontrando su lugar. «En entregas de premios musicales, el más es más sigue y seguirá vivo», señala. Los VMAs o los Grammys pertenecen a otro universo visual, donde el riesgo, la teatralidad y la fantasía forman parte del espectáculo.

Venecia, sin embargo, exige otra cosa. «En el cine y en los festivales de etiqueta se busca un enfoque más refinado». Y quizá esa sea la tendencia más interesante de todas: la alfombra roja ya no necesita gritar para ser memorable. En Venecia, el verdadero gesto de lujo está en el fitting perfecto, en una silueta bien construida, en la elección exacta de una pieza de archivo o en un esmoquin blanco que parece sencillo hasta que uno se fija en cómo cae.