Valentina Suárez-Zuloaga: «Me gustaría que una marca española no tuviera que ir a Londres para demostrar que su trabajo es bueno»

La nueva etapa de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid no pretende limitarse a mejorar la imagen de la pasarela. Valentina Suárez-Zuloaga, directora creativa de MBFWM, quiere que los desfiles se conviertan en una verdadera herramienta de negocio para los diseñadores y que las firmas españolas puedan crecer internacionalmente sin verse obligadas a buscar primero el reconocimiento de Londres, París o Milán.
«Tenemos que dejar de pedir permiso y recuperar esa confianza», afirma la directora creativa de MBFWM en conversación con COOL. Su objetivo es que los jóvenes creadores puedan construir empresas rentables y con proyección internacional desde España, sin tener que marcharse fuera para demostrar que su trabajo tiene valor.

«Me gustaría que una marca española emergente no tuviera que irse a Londres para que le den un sello y le digan que su trabajo es bueno. Que vea que aquí puede crecer, abrirse camino y construir una marca con miras internacionales», explica.
Para conseguirlo, MBFWMadrid ha reforzado la presencia de compradores, empresarios y prensa extranjera. Según desvela Suárez-Zuloaga, esta edición contará con representantes de algunos de los grandes almacenes y plataformas comerciales más importantes del mundo, entre ellos Harrods, Selfridges y Galeries Lafayette. También llegarán profesionales procedentes de Italia y Estados Unidos.
«Queremos que un empresario conozca una marca, que un periodista internacional descubra a un diseñador o que un comprador vea una colección. La pasarela tiene que ser un lugar donde se generen oportunidades de industria y de negocio», sostiene.
La directora creativa considera que actualmente existen numerosos canales para enseñar una colección, desde las tiendas hasta internet o las campañas fotográficas. Por esa razón, entiende que un desfile debe ofrecer algo más que visibilidad: «La pasarela siempre tiene que ir acompañada de la parte de negocio».
Una de las grandes apuestas internacionales de esta nueva etapa es la aproximación a Arabia Saudí. MBFWMadrid lleva cerca de un año trabajando en un posible acuerdo con Riad Fashion Week para favorecer el intercambio de talento. El proyecto podría llevar próximamente al diseñador Juan Vidal hasta la capital saudí.
«Es un mercado muy potente, que consume mucho lujo, que se interesa por la moda española y al que le gusta mucho», explica Suárez-Zuloaga. Además, encuentra un importante punto de conexión en el valor que ambos países conceden a la artesanía. La pasarela madrileña también mantiene conversaciones con Copenhague y Londres para establecer nuevas alianzas.

La internacionalización no consiste únicamente en exportar diseñadores españoles. MBFWMadrid pide a sus firmas invitadas que colaboren con artesanos y empresas nacionales. Johanna Ortiz, por ejemplo, estableció contactos con talleres españoles después de su paso por Madrid, mientras que Agua Bendita trabaja en una colaboración con una firma española de sombrerería.
«No queremos que vengan, hagan su desfile y se marchen. Queremos que colaboren con el ecosistema español», afirma. El propósito es que las marcas extranjeras descubran talleres, artesanos y fabricantes de lugares como Elche y valoren la posibilidad de producir en España.
Sin embargo, Suárez-Zuloaga reconoce que todavía existe una asignatura pendiente: que el público nacional valore las firmas españolas con el mismo entusiasmo que muestra ante una invitada internacional.
«Somos mucho más críticos con nosotros mismos que otros países con sus industrias. La moda española tiene mucho más peso del que somos capaces de reconocer», lamenta. Su gran reto al frente de MBFWMadrid es precisamente cambiar esa percepción: «Tenemos un talento inmenso. Debemos creérnoslo de verdad y conseguir que fuera digan: Quiero ir a Madrid porque aquí están pasando cosas».