La arqueología brinda por un logro sin precedentes: datan con carbono 14 pinturas rupestres paleolíticas en Francia
Para estudiar distintas pinturas rupestres del Paleolítico, los arqueólogos se han chocado por mucho tiempo contra un obstáculo técnico que limitaba conocer con exactitud su antigüedad. Las representaciones prehistóricas de numerosas cuevas europeas, especialmente en Francia, se habían datado tradicionalmente mediante comparaciones estilísticas y contextuales.
Sin embargo, nuevas técnicas científicas han permitido revisar algunas de esas certezas. Recientemente, un grupo de investigadores ha aplicado métodos de análisis químico avanzados que han abierto una posibilidad hasta ahora considerada improbable: obtener fechas absolutas mediante carbono 14 para determinadas pinturas rupestres negras conservadas en una cueva.
Una datación de pinturas rupestres cambia para siempre la investigación del arte prehistórico
Las pinturas rupestres constituyen una de las fuentes principales para comprender las sociedades del Paleolítico. Estas representaciones, presentes en cuevas de distintas regiones europeas, han permitido reconstruir aspectos culturales, simbólicos y ambientales de los grupos humanos que habitaron el continente hace miles de años.
Como se mencionó antes, la mayor parte de los estudios se han basado en análisis comparativos del estilo, la superposición de motivos o la relación con niveles arqueológicos cercanos. Aunque estos métodos han permitido establecer cronologías aproximadas, no proporcionaban una fecha absoluta para cada pintura.
Un equipo liderado por una investigadora del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) ha logrado ahora un avance en este campo. La investigación se centra en la cueva de Font-de-Gaume, situada en la región francesa de Dordoña, donde se conservan numerosas pinturas rupestres paleolíticas.
Tras analizar varias representaciones negras, los científicos han conseguido confirmar su antigüedad mediante datación radiocarbónica, una técnica que mide la desintegración del carbono 14. El estudio fue publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences y plantea un precedente metodológico para el análisis del arte parietal prehistórico.
¿Por qué las pinturas rupestres negras eran difíciles de datar?
Hasta ahora, los investigadores consideraban prácticamente imposible aplicar carbono 14 a muchas pinturas rupestres de Francia. El motivo estaba relacionado con la composición de los pigmentos utilizados en las representaciones.
La interpretación tradicional sostenía que los trazos negros de numerosas cuevas se elaboraban con óxidos de hierro o de manganeso, materiales minerales que no contienen carbono. Debido a ello, las técnicas radiocarbónicas resultaban ineficaces para determinar su edad.
Esta suposición afectaba a cuevas conocidas del arte franco-cantábrico, incluidas algunas con conjuntos pictóricos relevantes. Ante la ausencia de carbono en los pigmentos, la única forma de estimar su cronología era recurrir a métodos indirectos.
Sin embargo, el equipo de investigación señaló que nunca se había realizado una comprobación sistemática para verificar si realmente todos esos pigmentos carecían de material carbonoso.
Desde luego, esta duda llevó a los científicos a aplicar un protocolo de análisis sobre dos motivos negros de la cueva de Font-de-Gaume:
- La figura de un bisonte.
- Un motivo interpretado como antropomorfo o máscara.

El objetivo era determinar con precisión la composición química de los pigmentos empleados en esas pinturas rupestres.
Las técnicas científicas que permitieron detectar carbón en las pinturas rupestres
Para resolver la cuestión, el equipo utilizó dos herramientas de análisis químico que permiten estudiar materiales sin dañar las obras originales.
La primera técnica fue la microespectrometría Raman, un método que identifica la composición molecular de un material mediante la interacción de la luz con sus enlaces químicos. Esta herramienta es habitual en investigaciones relacionadas con patrimonio cultural.
La segunda técnica consistió en imagería hiperespectral, una tecnología capaz de medir la reflectancia de la luz en cada punto de una superficie. A partir de estos datos se puede deducir la composición química de los pigmentos.
La principal ventaja de ambos métodos es que son no invasivos, es decir, no requieren extraer material de las pinturas durante la fase inicial del análisis.
Los resultados obtenidos mostraron un dato relevante: tanto el bisonte como la figura interpretada como máscara contenían trazas de carbón vegetal en los pigmentos negros.
Además, la distribución del carbón era homogénea a lo largo de los trazos. Esta característica permitió descartar que se tratara de contaminación posterior, como grafitis históricos o residuos derivados de la actividad turística en la cueva.
La presencia de carbón en las pinturas rupestres indicaba que ese material formaba parte del pigmento original utilizado por los artistas prehistóricos. Ese hallazgo abrió la puerta a aplicar la datación por carbono 14.
¿Qué es lo que revelan las nuevas fechas sobre estas pinturas halladas en Francia?
Tras confirmar la presencia de carbón, las autoridades científicas autorizaron la extracción de micro-muestras directamente de las pinturas. Este procedimiento debía realizarse con extrema precisión debido a la cantidad mínima de material disponible.
Las muestras fueron analizadas en el Laboratorio de Medición de Carbono 14, una plataforma nacional en Francia que reúne instituciones como el CNRS, el CEA, el IRD y el Ministerio de Cultura francés.
Los resultados permitieron situar algunas de las pinturas rupestres en el Paleolítico Superior, aunque con cronologías algo más recientes de lo que se había estimado mediante análisis estilísticos.
En el caso del bisonte, la datación calibrada sitúa su ejecución entre 13.461 y 13.162 años cal BP. (del inglés calibrated Before Present – años calibrados antes del presente). Este sistema de datación utiliza como referencia el año 1950 y aplica correcciones estadísticas para ajustar las variaciones históricas del carbono atmosférico.
La figura interpretada como máscara mostró una situación más compleja. Las distintas partes analizadas ofrecieron intervalos cronológicos diferentes, lo que sugiere que el motivo pudo haber sido modificado o completado en varios momentos.
Entre los intervalos identificados destacan:
- Un grupo de trazos datado entre 15.981 y 15.121 años cal BP.
- Otro conjunto entre 15.297 y 14.246 años cal BP.
- Algunas líneas posteriores entre 8.993 y 8.590 años cal BP.
Esta diversidad cronológica plantea la posibilidad de que ciertas pinturas rupestres fueran reutilizadas o retocadas a lo largo de miles de años.
Dicho todo esto, algo importante a recalcar es que la combinación de detección química y datación radiocarbónica permite abordar preguntas sobre la evolución del arte parietal, la continuidad de uso de determinadas cuevas y las transformaciones culturales de las poblaciones del Paleolítico.
Además, esta metodología podría aplicarse en el futuro a otras cavidades de la región franco-cantábrica, donde numerosas pinturas rupestres siguen sin poder datarse con precisión.