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No hace falta ir a Asturias: el mejor cachopo de Madrid pesa un kilo y está en un pintoresco pueblo de la sierra

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Cachopo de un kilo servido en el Mesón La Alhambra.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El cachopo es un clásico de la cocina asturiana que gusta a quien lo prueba por algo muy simple: dos filetes de carne rellenos de jamón y queso y un rebozado crujiente. Todo encaja.

El problema llega cuando el antojo aparece en Madrid. Al final, ir a Asturias son casi cinco horas de coche y, sumando gasolina y peajes, el plan se complica. La buena noticia es que en la sierra madrileña se sirve un cachopo que no tiene nada que envidiar al de Asturias.

No es ligero: pesa un kilo y lleva buen relleno. Si a eso se le suma que está en un pueblo con encanto, tiene premios y que sus dueños atienden con mucha simpatía, se entiende por qué tanta gente no deja de repetir.

El mejor cachopo de Madrid se sirve en este restaurante de Valdemorillo

El sitio se llama Mesón La Alhambra Sidrería de Valdemorillo y está en la Plaza Doña Ana de Palacio, 2, 28210. Valdemorillo es un municipio al oeste de la Comunidad de Madrid, ideal para una escapada de domingo, ya que se llega fácil, se aparca mejor que en la capital y se puede visitar con calma.

Comedor, gastronomía, restaurante
Uno de los comedores del Mesón La Alhambra, con chimenea y paredes de piedra.

Al frente del restaurante está David Fernández, que lo lleva junto a su mujer, Lilian Domínguez, al mando de la cocina. El local abrió sus puertas el 28 de abril de 2000 y, desde entonces, el proyecto fue creciendo poco a poco.

Empezó como un bar pequeño de pinchos y tapas, con ambiente joven, y con los años evolucionó hasta convertirse en un restaurante con capacidad para unos 50 comensales, donde hoy el cachopo se ha consolidado como el plato más reconocido de la casa.

En declaraciones a okdiario, David Fernández explicó que el edificio donde hoy se ubica el restaurante perteneció a su familia y tuvo varios usos antes de convertirse en local hostelero, ya que primero fue una cuadra y más tarde una casa en la que nació su padre.

Antes de dedicarse a la hostelería, David trabajaba en Madrid, vinculado al Grupo Prisa, en una tienda de menaje situada en la calle General Ricardos, y no tenía en mente abrir un restaurante. «Nunca quisimos poner un bar», reconoce. Sin embargo, más de dos décadas después, sigue al frente del local en el pueblo.

Qué hace tan especial al cachopo del Mesón La Alhambra

El cachopo que se sirve en el Mesón La Alhambra gana por varios motivos. Para empezar, pesa un kilo y es un plato contundente, pero la calidad acompaña. La carne es muy tierna, el rebozado es crujiente y no resulta nada grasoso. El jamón está bien integrado, aporta sabor sin pasarse de sal, y el queso acompaña sin eclipsar al conjunto.

David insiste en lo básico cuando habla del plato: «Trabajamos con mucha IGP», en referencia a la procedencia y certificación de las carnes, una apuesta por el producto que se nota en el resultado final.

Cachopo
Cachopo de un kilo servido en el Mesón La Alhambra.

La variedad de cachopos es otro de los puntos fuertes del Mesón La Alhambra. Está el cachopo al estilo de Llanes, con queso de Vidiago y jamón; el de los Picos, relleno de cecina y Cabrales; o el Paraíso, elaborado con ternera asturiana, queso y pimientos.

También hay opciones más potentes, como el cachopo de búfalo, con queso de Tres Oscos, queso de cabra y jamón, o el de monte, preparado con ternera asturiana, queso de Tres Oscos y jamón ibérico.

Por su parte, el cachopo de salmón, elaborado con anchoas de Santoña y queso de Vidiago, fue reconocido como el mejor cachopo de España en 2021 en su categoría, un premio que marcó un antes y un después para la casa y situó al municipio en el mapa de los amantes de este plato asturiano.

Otro punto a favor es que el restaurante se ha adaptado a las necesidades actuales. «Cada vez hay más gente con mucho tipo de alergia y las llevamos al cien por cien», explica David, algo que se traduce en versiones sin gluten y platos adaptados.

Otros platos que merece la pena probar en este restaurante a las afueras de Madrid

El cachopo es la estrella, pero en la carta hay una gran variedad de platos que merece atención. Destacan las croquetas, cremosas pero consistentes, con opciones como boletus o rabo de toro, y las mollejitas de cordero lechal, suaves y bien trabajadas, con un toque de ajo, sal y limón.

Mollejitas, comida
Mollejitas de cordero lechal, uno de los entrantes más recomendables de la carta.

También aparecen clásicos de la casa como el pastel de cabracho, las fabes, los callos y algunos platos fuera de carta según la temporada. Entre los principales, se recomienda especialmente el entrecot de ternera o el rabo de toro de lidia, dos platos que mantienen el nivel.

La tarta de queso también merece una mención aparte. Es suave, se derrite al comerla y no tiene base de galleta. Parece contundente por fuera, pero por dentro resulta ligera, casi como una nube. No empalaga y entra fácil, incluso después de un plato tan contundente como el cachopo. Un cierre redondo para la comida.

Tarta de queso
Tarta de queso del Mesón La Alhambra.

Cuál es la opinión de quienes visitan este restaurante de la sierra madrileña

Si hay algo en lo que coinciden muchas reseñas es en la atención y en la sensación de estar a gusto. En Google se leen comentarios como: «Sitio de 10, el dueño es de lo más simpático y agradable, he ido varias veces con amigos y salimos encantados», «David nos atendió de maravilla y con muchísima simpatía» o «el dueño es muy agradable y trae auténtica comida asturiana».

Cuando se le pregunta por el trato cercano que destaca en tantas reseñas, David lo resume sin rodeos: «Porque soy así». Y, probablemente, esa naturalidad explique por qué muchos clientes no sólo vienen una vez, sino que repiten.

David insiste en que su objetivo no es otro que «atender bien y que la gente se sienta satisfecha». Para él, no hay un reconocimiento mayor: «Que un cliente se vaya contento es el mejor premio».

El Mesón La Alhambra es un restaurante que invita a ir sin prisas. Un buen plan para el fin de semana, en familia o con amigos, sentarse a compartir un cachopo, comer bien y sentirse bien atendido.

Es un sitio de los de antes, cercano y familiar, que se aleja de las cadenas abarrotadas y de los locales fríos que abundan en la capital. Tradición, producto de calidad y un trato cercano, de esos que apetece repetir.

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