Situación tercermundista de los policías en Barajas: chinches, ratas y ahora un vertedero en la T1
Esta situación se prolonga desde el pasado mes de junio y pese a las denuncias de los agentes, no se ha hecho nada

Los policías nacionales están sufriendo una situación tercermundista en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Primero fueron chinches, luego ratas y ahora les han puesto un vertedero en la propia Comisaría de la T1, justo en el acceso al vestuario femenino. Ha dado la voz de alarma a OKDIARIO el sindicato Jupol, el mayoritario de la Policía Nacional, denunciando que esta situación «absolutamente inaceptable» se prolonga desde el pasado mes de junio y pese a las denuncias de los agentes, no se ha hecho nada. Ya van más de 190 días así.
En dichas instalaciones policiales hay «acumulación de residuos, suciedad y material abandonado que genera un entorno claramente insalubre, con riesgo real de plagas y problemas de higiene, impropio de un espacio que utilizan a diario las agentes para cambiarse y guardar sus efectos personales», señala a este diario Laura García, portavoz de Jupol, para quien esta situación ofrece una imagen de «desidia» en uno de los aeropuertos más importantes de Europa y el más relevante de España.
Y destaca que «es especialmente grave que Aena sea plenamente consciente de esta situación desde hace meses y no haya retirado el material de su propiedad que invade la zona, agravando la degradación del espacio y el riesgo para la salud».
Para Jupol, «esta dejación de funciones demuestra una falta total de respeto hacia las trabajadoras de la Policía Nacional destinadas en la terminal». Y exige una solución inmediata, con la retirada urgente de todo el material acumulado y «la adecuación del vestuario a unos estándares mínimos de higiene, seguridad y dignidad profesional».
«No es tolerable que en pleno siglo XXI nuestras compañeras tengan que desempeñar su labor en condiciones que atentan contra su salud y su dignidad», critica este sindicato, avisando que no descarta acciones legales y administrativas si no se actúa de forma inmediata. «La dignidad profesional no se negocia», sentencia, reclamando espacios limpios, seguros y acordes a la dignidad profesional que merecen.
Plaga de chinches
Esta situación tercermundista sufrida por los policías se suma a la estampa que se dio el pasado 2 de julio, cuando miles de viajeros quedaron atrapados en los controles de pasaportes de la Terminal 4 y la T4-S. Una situación de auténtico caos, con colas interminables que afectaron a miles de viajeros.
Una lamentable imagen que volvió a repetirse en julio, cuando la plaga de chinches de la Terminal 4 de Barajas se extendió a la Terminal 1 e infectó los vestuarios masculinos de la Policía Nacional, como también informó en exclusiva OKDIARIO. Un problema del que igualmente alertó Jupol, denunciando la «inadmisible situación» que padecían los agentes, «acribillados» por los chinches, y con el peligro de que los portaran en la ropa y se llevaran también la plaga a sus casas.
Los policías nacionales llevaban desde principios de julio alertando al aeropuerto de este problema tras detectar chinches en los bancos, taquillas, paredes y techos de los vestuarios, donde se cambian de ropa y descansan durante sus turnos, pero, según Jupol, las denuncias habían sido «ignoradas por los responsables del aeropuerto, que optaron por mirar hacia otro lado en lugar de actuar de forma urgente y eficaz».
Días después, la plaga de chinches siguió expandiéndose, alcanzando nuevas dependencias policiales: la zona común de la comisaría de la T1, por las que pasan diariamente «en torno a un centenar de agentes», además de personal del servicio de limpieza y mantenimiento de Aena.
Jupol culpó de la propagación a Aena «al trasladar el mobiliario infestado a esas dependencias policiales». Finalmente, a finales de julio se llevó a cabo una fumigación que acabó con la plaga, pero «por parte de la Policía, después de que Aena se negara», según denunció este sindicato.

Ratas campando a sus anchas
El pasado mes de septiembre también fue sonado que una plaga de ratas campan a sus anchas en la Terminal 1 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y en las dependencias de la Guardia Civil. En la zona de recogida de equipajes se han avistado ratas corriendo a sus anchas y en los lugares habilitados como oficinas para la Guardia Civil han tenido que convivir con roedores muertos. Y casi un mes después de haber sido retirados los cuerpos de los animales, los restos de sangre persistían en sillas y paredes.
En este caso fue la asociación Jucil -hermana de Jupol, ambas nacidas de Jusapol- quien denunció que los agentes se ven obligados a trabajar en un entorno insalubre que representa un riesgo «no sólo para los guardias civiles, sino también para el resto de trabajadores y los miles de pasajeros y acompañantes que transitan por la terminal».
Jucil afirma que este «problema de limpieza» en las dependencias de la Benemérita en el aeropuerto de Barajas no es un hecho aislado, sino una constante en todos los lugares de trabajo de los agentes en la Comunidad de Madrid. Una «alarmante situación» que ya ha denunciado ante la Comandancia de Madrid.
Abandonados por Marlaska
Jupol ha denunciado en reiteradas ocasiones la insuficiencia de medios, tanto humanos como materiales, que se evidencia en las comisarías con problemas de infraestructura y la falta de personal, así como la falta de chalecos de protección personal y la diferencia salarial con las policías autonómicas.
Y critica que «lo último que faltaba es que, además de ganar menos y trabajar más, tengan que aguantar porquería en sus oficinas y pongan en riesgo su salud por un problema tan sencillo de atajar como es la limpieza», denunciando que «los agentes, tanto policías como guardias civiles, además de arriesgar su vida para proteger a los ciudadanos», se están viendo obligados a convivir con la suciedad en sus puestos de trabajo debido al «abandono» que sufren «por parte del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska y en el aeropuerto también por Aena».
«Los agentes de la Policía Nacional no sólo deben desarrollar su labor en condiciones de seguridad operativa, sino también en un entorno digno y saludable, algo que no se está cumpliendo en Barajas», subraya Jupol. «No vamos a permitir que se ponga en riesgo la salud de nuestros compañeros por negligencia o dejadez institucional», concluye.