Los separatistas quieren sacar a Marchena de la Sala de lo Penal en septiembre

Los separatistas quieren sacar a Marchena de la Sala de lo Penal en septiembre
Manuel Marchena, magistrado del Tribunal Supremo.

Los separatistas no quieren al juez Marchena -el juez del 1-O- y pretenden aprovechar las actuales negociaciones electorales para presionar y pedir su salida de la Presidencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. El cierre de septiembre abrirá una posibilidad de cambios en el Tribunal Supremo y esa es la meta que se han planteado los partidos que engloban a los golpistas -en especial, ERC, el que más vías de negociación con el PSOE mantiene en estos instantes-.

La aspiración de ERC es la de lograr que en esas fechas la peor pesadilla de los golpistas del 1-O salga de esa decisiva posición. Sus presiones, sin embargo, parecen abocadas al fracaso, porque el juez cuenta con todo el apoyo judicial, especialmente tras la absoluta demostración de profesionalidad e independencia dada a raíz del juicio del 1-O y tras su negativa a ascender en el CGPJ en medio de acuerdos políticos.

Las presiones de los separatistas parecen abocadas al fracaso puesto que el juez cuenta con todo el apoyo judicial

El juez Marchena no ha querido prestarse a pactos políticos ni quiere hacerlo en el futuro. Pero sí seguir con su función en la Sala de lo Penal del Supremo. Él fue nombrado en septiembre de 2014 presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo por 11 votos a favor -sus apoyos fueron los de la mayoría conservadora, paradójicamente el grupo catalán, y el presidente del Supremo-. La votación le permitió imponerse al candidato preferido por los socialistas, el ex fiscal general del Estado Cándido Conde Pumpido, que se tuvo que contentar con el voto de los 7 vocales socialistas.

Pero al margen de apoyos políticos, es precisamente su prestigio profesional lo que ahora refuerza a Marchena. Y lo hace justo en el momento en el que los separatistas de ERC aprovechan su ventana de oportunidad en las negociaciones post electorales para recordar su odio hacia uno de los jueces españoles más avalados, y para confirmar una vez más su escaso respeto hacia la independencia de la Justicia.

El juez Marchena, de hecho, sigue contando con el pleno respaldo de los conservadores, especialmente tras la lección de independencia dada al rechazar su ascenso como presidente del Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial en el último intento de negociación del CGPJ auspiciado entre Populares y Socialistas. Aquel movimiento suponía un claro ascenso para Marchena. Pero simultáneamente implicaba de forma irremediable la salida de la Sala Segunda del juez justo en el momento en el que se afrontaba el proceso más decisivo de los últimos tiempos para España: el juicio del golpe de estado separatista del 1-O. Y Marchena renunció a su ascenso para no abandonar ese juicio y garantizar su correcto desarrollo. Precisamente por ello, hoy los separatistas solicitan su salida.

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