Indultos 1-O

Sánchez se salta el Consejo de Ministros y anuncia los indultos en un gran teatro de Barcelona

El anuncio ha sido recibido con gritos de "¡Amnistía e independencia!" por alguno de los presentes en el Liceo

La puesta en escena del Gobierno de España ha contado con el desplante de la Generalitat

Lee íntegra aquí la conferencia de Sánchez en el Liceo

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Adelantándose al preceptivo «decreto motivado y acordado en Consejo de Ministros», como establece la ley, sin debate previo en el Congreso de los Diputados, con el comité federal del PSOE amordazado y entre algún grito de «¡Amnistía e independencia!». El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha viajado este lunes a Barcelona para anunciar en el Liceo, el gran teatro operístico símbolo del establishment catalán, los indultos a los golpistas del 1-O. Serán aprobados mañana en la reunión semanal del Gabinete, apenas tres años y medio después de sus actos de sedición contra el orden constitucional. El Gobierno ha decidido «afrontar el problema y buscar la concordia», ha afirmado el presidente.

La puesta en escena de la magnanimidad del Gobierno de España organizada por la factoría Redondo (por Iván Redondo, el todopoderoso jefe del Gabinete de la Presidencia) ha contado con el desplante de la Generalitat. Su presidente, Pere Aragonès (ERC), y el Govern en pleno han rechazado la invitación cursada a más de 300 personas de la sociedad catalana seleccionadas por Moncloa (el condenado Quim Torra entre ellas) para escuchar a Sánchez explicar la «utilidad pública» de una medida de gracia que el Tribunal Supremo considera «inaceptable» por una razón que está a la vista de todos los españoles: Oriol Junqueras y los otros ocho presos que van a ser excarcelados no han mostrado arrepentimiento alguno de sus delitos ni expresado el compromiso público de no reincidir.

Al contrario, el anuncio de Sánchez viene precedido del habitual ejercicio de jactancia de los condenados. «Persistiremos», proclamó ayer el líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, asociación que hoy ha recibido al presidente en el Liceo con una pancarta exigiendo amnistía. «Los indultos son un triunfo porque demuestran la debilidad del Estado», aseguró Junqueras. Afirmaciones que Moncloa descuenta como fanfarronería para consumo interno de las huestes del separatismo. Y, en cualquier caso, no distraen al presidente del Gobierno de su plan, según el cual, necesitado como está del apoyo de ERC para mantener viva la legislatura, el perdón a los cabecillas de la sedición devolverá la convivencia a Cataluña y cerrará las heridas de estos diez años de desafío al Estado.

El presidente del Gobierno se ha subido al escenario del Liceo durante media hora para interpretar como único solista la opereta Encuentro: un proyecto de futuro para España, título de la obra elegida para exponer los beneficios que los indultos reportarán a la estabilidad política, económica y social. Sánchez ha vuelto a defender la «concordia» («Que significa con corazón», ha explicado) y a pedir «compresión» a los españoles («El futuro tiene que importar más que el pasado») sin explicarles por qué los indultos que antes consideraba como una «indeseable arbitrariedad» han pasado ahora a ser una necesidad ineludible, coincidiendo con la necesidad que tiene del apoyo de ERC para dar estabilidad a su Gobierno de coalición con Podemos.

La pandemia como pretexto

Son tres los motivos que Pedro Sánchez ha expuesto para intentar explicar por qué ahora es el momento de los indultos. El primero, porque ha concluido la vía judicial con la sentencia firme del Tribunal Supremo. El segundo, porque «el Gobierno no puede sustraerse a la cuestión ni al debate social y debe medir las consecuencias políticas de una respuesta en uno u otro sentido». Y el tercero, porque «el paisaje que nos ha dejado la pandemia nos ha transformado, nos ha hecho tomar viva conciencia de lo verdaderamente importante, que es la vida, y en particular la vida compartida, vivida en común. Nos ha recordado hasta qué punto nos necesitamos unos a otros».

Los indultos, ha explicado Sánchez, no sólo son una medida de gracia hacia los presos, sino «un mensaje» para esa parte de la sociedad catalana que les apoya. Un gesto de «plena legalidad y absoluta constitucionalidad» que, en opinión del presidente, debe ser sólo el primer paso para la recuperación de la convivencia. «No podemos empezar de cero, pero podemos empezar de nuevo», ha proclamado antes de cerrar el acto con un explícito «Cataluña, catalanes y catalanas, os queremos» pronunciado en catalán y castellano.

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