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Sánchez incendia el Congreso: convierte su comparecencia en un mitin contra PP y Vox

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Pedro Sánchez ha convertido su comparecencia en el Congreso para explicar la investigación a los dirigentes separatistas con el programa Pegasus en un ataque frontal a la derecha, a la que ha llegado a acusar de «corrupción democrática». Sánchez ha utilizado la tribuna para dar un mitin contra la oposición, desdeñando así el motivo real de su intervención, y ha tardado hasta 25 minutos en hablar de las escuchas que le reprochan sus socios independentistas. «Tenemos la oposición más furibunda y destructiva», ha aseverado.

En su exposición, el socialista ha hecho repaso por los casos de corrupción que afectaron al Partido Popular, como Gürtel o Kitchen, obviando en todo momento el escándalo de los ERE, la mayor trama de corrupción de España.

«La sociedad veía entre atónita e indignada la escalada de escándalos de corrupción de sus gobernantes, que con una mano recortaban y con otra cobraban sueldos en b», ha acusado Sánchez en alusión al momento de su llegada al poder mediante la moción de censura.

«Ejemplar»

Como suele ser habitual, ha afeado el trabajo de la oposición, a la que ha acusado de no apoyar a su Gobierno, que ha definido como «el más ejemplar».

«Pese a la guerra, la pandemia y esta oposición destructiva, España cuenta hoy con un Gobierno más social y más ejemplar. Y pese a las calamidades, en forma de virus, de guerra, nuestro país sale adelante gracias al esfuerzo de los ciudadanos y el apoyo del Gobierno. Ese es el éxito de los españoles y del fracaso de la derecha y de la ultraderecha», ha enfatizado.

Sobre el asunto de la comparecencia, Sánchez ha afirmado que «el Gobierno ni conoce ni decide las operaciones operativas» del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Una afirmación que queda en evidencia tras publicar OKDIARIO que el propio presidente del Gobierno reveló en una entrevista, en octubre de 2019, que los servicios de Inteligencia investigaban los vínculos de los dirigentes separatistas con los sabotajes y altercados que, por entonces, tenían lugar en Cataluña tras la sentencia del procés. Sánchez ha defendido que la «intervención» a los dispositivos de 18 separatistas «se hizo con pleno respeto a la legislación y nada fuera de la ley».

El jefe del Ejecutivo ha destacado que él mismo y otros miembros del Gobierno, como los ministros de Defensa, Margarita Robles, y de Interior, Fernando Grande-Marlaska, fueron espiados, según la versión de Moncloa. En este contexto, se ha referido a un «fallo de seguridad» de la «confidencialidad de las comunicaciones», criticando así el trabajo del CNI.

Tratando de apaciguar a sus socios, Sánchez ha «lamentado» que «este suceso haya minado el impulso al diálogo entre el Gobierno y Cataluña».

«Nuestra única estrategia era superar el conflicto político entre España y Cataluña. Creemos que el reencuentro de todos los catalanes es fundamental», ha asegurado. En este marco, ha defendido la mesa con la Generalitat, que negociará nuevas cesiones a Cataluña, y se ha mostrado dispuesto a «reanudar el diálogo con las instituciones catalanas» frente a «quienes quiere romperlo todo».

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