Más allá del conflicto judicial que estos días rodea la vivienda familiar de la actriz Marisa Porcel en Las Rozas, en la que su hija está acusada de okupa, responde al prototipo de gran chalet independiente construido a principios de los 2000: amplitud, privacidad y una parcela generosa que marca la diferencia. Según los datros catastrales, fue levantada en 2002 sobre una parcela urbana de 2.079 metros cuadrados, la casa suma 526 m² construidos distribuidos en sótano, planta baja y primera altura. Una dimensión que, en el mercado actual de la zona noroeste de Madrid, situaría su valor en torno a los dos millones de euros, según estimaciones inmobiliarias en entornos similares.
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La planta semisótano incluye un garaje de 74 m² y otros 64 m² registrados como vivienda. Las cifras explican por sí solas uno de los elementos más llamativos del caso: la existencia de una amplia colección de vehículos (incluido un helicóptero) vinculados al inmueble.
Planta principal: 241 m² para vivir y recibir
La planta baja concentra el corazón de la vivienda, con 241 m² construidos, además de otros 14 m² adicionales y un espacio de 40 m² destinado a uso deportivo, lo que apunta a gimnasio privado o sala multifuncional. Son dimensiones pensadas para grandes salones, cocina amplia, estancias abiertas al jardín y zonas de reunión.
La arquitectura responde al modelo clásico de chalet independiente: grandes ventanales, acceso directo al exterior y una clara separación entre áreas sociales y privadas.

Primera planta: la zona más íntima
En la planta superior se distribuyen 93 m² adicionales de uso residencial, previsiblemente destinados a dormitorios y baños. Una superficie suficiente para acoger varias habitaciones con amplitud.
Más de 2.000 metros de parcela: el verdadero lujo
Pero si algo define esta propiedad es el exterior. Una parcela que supera los 2.000 m². Precisamente el mantenimiento de ese jardín es uno de los elementos que ha cobrado relevancia en el conflicto actual, ya que el supuesto contrato de arrendamiento que bloquea la posesión contemplaría como contraprestación el cuidado del terreno en lugar del pago de renta. Un acuerdo atípico para una vivienda de estas características.

De la subasta al bloqueo judicial
La casa fue adjudicada tras un embargo derivado de deudas con Hacienda y posteriormente adquirida por el actual propietario por alrededor de 700.000 €, una cifra significativamente inferior a su valor de mercado actual.
Sin embargo, año y medio después de la compra, la posesión sigue sin materializarse. Entre los gastos que asegura estar afrontando el nuevo titular figuran el alquiler de su propia vivienda mientras espera la resolución judicial y deudas con la comunidad que rondarían los 10.000 €.
Mientras los tribunales dirimen la validez del contrato de arrendamiento que mantiene ocupada la propiedad por Paloma Porcel, un acuerdo sin renta económica en el que la pareja de la heredera figura como inquilino-jardinero, la casa permanece en una especie de limbo legal.
