Terrorismo

Sánchez se apropia del acto de las armas: las víctimas de ETA lo empezaron a gestar en 2016

Las asociaciones que se han negado a asistir a la destrucción de mil armas usadas por la banda terrorista y por el GRAPO y las que han ido sólo para homenajear a Policía y Guardia Civil coinciden en que se trata de un acto de propaganda al que el presidente se ha apuntado en el último momento.

Sánchez ETA
Pedro Sánchez ha presidido un acto de destrucción de armas usadas por ETA sin dar espacio a las víctimas.

El Centro Memorial de Víctimas de Terrorismo llevaba años planificando un acto en el que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, han figurado como anfitriones del mismo mientras siguen acercando cada semana a presos de ETA al País Vasco como parte de su acuerdo con EH-Bildu a cambio de su apoyo parlamentario.

«No es un acto ni organizado por el Gobierno de España y ni mucho menos preparado por Pedro Sánchez. Tampoco en la preparación de este acto ha tenido nada que ver el Ministerio del Interior ni Fernando Grande-Marlaska. Es un acto de las víctimas que lleva cinco años gestándose y al que ahora se ha apuntado Sánchez». La persona que habla para OKDIARIO sabe muy bien de lo que habla. A un familiar suyo ETA lo asesinó a tiros hace más de 30 años, y lo hizo con armas como las que se han destruido este jueves en el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada de la Guardia Civil, en la localidad madrileña de Valdemoro.

En total una apisonadora ha aplastado 1.377 armas de fuego que permanecían bajo la custodia de la Intervención de Armas de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil. Según explica la Benemérita, la mayor parte del armamento destruido corresponde a la banda terrorista ETA y fueron incautadas a diferentes comandos en distintas operaciones de Policía Nacional y Guardia Civil. Entre las ramas etarras desarticuladas destacan las infraestructuras de ETA en Navarra, Barcelona, San Sebastián, Vizcaya y Madrid, desarticuladas en diferentes fechas entre los años 1978 y 2002.

El acto se ha producido bajo la atenta mirada de varios invitados. Mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, familiares de víctimas de actos terroristas, asociaciones y políticos. Sin embargo, las ausencias han sido tan sonadas como las presencias. Ya en el desarrollo del acto distribuido por Presidencia del Gobierno sorprende ver que el reparto de turno de palabras se repartía sólo entre dos ponentes: cinco minutos para el director de la Fundación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez Iribarren, y justo el doble de tiempo para el presidente del Gobierno. Una decisión muy sorprendente si nos trasladamos al germen del acto que se ha visto en Valdemoro.

La idea surgió hace 5 años

Hay que remontarse al año 2016. La Audiencia Nacional decidió la destrucción de los elementos de prueba de varios procesos judiciales abiertos por terrorismo y que ya no iban a tener mayor recorrido legal al haber llegado a sentencias firmes. Al conocer la decisión de la Audiencia Nacional, las asociaciones de víctimas y la Fundación de su Centro Memorial, cuyo fin es precisamente preservar los recuerdos de las consecuencias de una de las peores lacras de nuestro país, el terrorismo, decidieron ponerse en contacto con las familias de las víctimas contra las que se utilizaron las armas que se iban a destruir y proponerles una idea: ¿por qué no aprovechar un hecho rutinario como la destrucción de pruebas de un juzgado para convertirlo en un símbolo de la derrota del terrorismo de ETA y del GRAPO en España?

La idea fue bien acogida y la Fundación Memorial pudo incluso retirar algunas armas para poder exhibirlas y contar su historia en sus instalaciones como parte de su cometido para preservar la memoria de las víctimas del terrorismo. Otro de los objetivos del acto siempre fue «rendir homenaje a los policías, guardias civiles y ertzainas que tanto han luchado por detener a los asesinos de nuestras familias», explican fuentes de las asociaciones de víctimas.

Y de ahí nace su estupefacción ante la presencia de Sánchez, quien sólo ha permitido hablar al portavoz del memorial pese a la presencia entre los asistentes de representantes de la AVT, la mayor asociación de víctimas del país. Las fuentes consultadas razonan su disgusto con la incomprensible presencia de Sánchez en un acto que ni ideó ni preparó su Ejecutivo. «Lo que no es normal es que no nos haya recibido más que una vez y que se presente en un acto como este cuando cada semana está acercando presos de ETA al País Vasco como parte de su acuerdo con EH-Bildu». De hecho, Sánchez ya ha acercado a más de 150 presos de ETA durante su mandato, muchos de ellos sin haber ayudado en nada a la Justicia. Porque pese a las 697 pistolas, 172 revólveres y 274 subfusiles destruidos bajo la mirada de Sánchez y Marlaska hay otra cifra mucho más importante: 338 asesinatos de ETA siguen sin resolverse.

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