El PSOE plantea ahora que los presidentes no puedan hacer un ‘Sánchez’: convocar elecciones a su antojo

La propuesta del PSOE figura en el borrador para el nuevo Estatuto vasco, que firman con PNV y Podemos

El PSOE argumenta que "en los sistemas parlamentarios más avanzados se han introducido limitaciones a la libertad absoluta del primer ministro"

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez.

En marzo, tras la negociación fallida de sus presupuestos, Pedro Sánchez disolvió las Cortes y llevó al país a elecciones. Tras varias amenazas para amedrentar al independentismo y lograr su apoyo a las cuentas, el líder del PSOE acabó convocando a las urnas, convencido del potencial electoralista de su partido. Desde entonces, y con otras elecciones de por medio, el país permanece sumido en la parálisis. Paradójicamente, el PSOE ha abierto ahora un debate: limitar la libertad del presidente para convocar los comicios.

La propuesta figura en el borrador que firman PNV, PSOE y Podemos para la renovación del Estatuto vasco, y resulta llamativa. La formula el experto desginado por los socialistas, Alberto López Basaguren, en la justificación a su voto particular al artículo sobre la disolución del Parlamento. «El lehendakari podrá, bajo su exclusiva responsabilidad y previa deliberación del Gobierno, disolver el Parlamento, salvo cuando esté en trámite una moción de censura. El decreto de disolución deberá hacer constar la fecha de convocatoria y celebración de las nuevas elecciones de acuerdo con la legislación electoral vigente».

En su voto, López Basaguren propone que se suspenda el inciso «bajo su exclusiva responsabilidad y previa deliberación del Gobierno» y añade su reflexión: «En los sistemas parlamentarios más avanzados se han introducido limitaciones a la libertad absoluta del primer ministro de disolver las Cámaras, con el objeto de evitar su uso por intereses puramente partidistas y electorales, por lo que se exige un acuerdo de la Cámara con una mayoría cualificada. Creo que es conveniente dejar en el Estatuto esa puerta abierta a que el legislador pueda introducir limitaciones de ese tipo».

Respaldo del Congreso

En Reino Unido, por ejemplo, el primer ministro necesita proponer al Parlamento la convocatoria anticipada de elecciones, que tiene que ser validada por dos tercios de la Cámara.

En España, en cambio, el poder del presidente es absoluto. Así lo establece el artículo 115 de la Constitución: «El presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales, que será decretada por el Rey. El decreto de disolución fijará la fecha de las elecciones». Sólo existen dos salvedades: «La propuesta no podrá presentarse cuando esté en trámite una moción de censura» y «no procederá nueva disolución antes de que transcurra un año desde la anterior», salvo que, en el plazo de dos meses a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato reciba la confianza del Congreso.

La oposición criticó el uso electoralista de la convocatoria de elecciones, al tratar Sánchez de ganar votos mediante la aprobación de decretos, los llamados ‘viernes sociales’.

La convocatoria le permitió también entonces acallar los ataques por su connivencia con el independentismo.  «Voy a, de forma humilde, pedir la confianza de los españoles», dijo en una comparecencia en La Moncloa para anunciar los nuevos comicios.

Sánchez, que había accedido al Gobierno a través de una moción de censura contra Mariano Rajoy, buscó también así legitimar su mandato frente a las críticas de la oposición.

No es la única reflexión que en los últimos tiempos han lanzado los socialistas. En su ‘Plan para avanzar y vencer el bloqueo’, presentado en octubre, plantearon que de no alcanzarse mayorías en una sesión de investidura gobierne la lista más votada, al estilo de lo que ocurre en comunidades como Asturias o el País Vasco.

Lo último en España

Últimas noticias