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El Ohio de Aragón anticipa una mayoría absolutísima de PP y Vox de 205 escaños en las próximas generales

La derecha conseguiría la mayoría absoluta más grande de la democracia, superior a la de Felipe González en 1982

El Ohio de Aragón anticipa una mayoría absolutísima de PP y Vox de 205 escaños en las próximas generales
Luz Sela

El resultado electoral en Aragón tiene una irremediable lectura nacional porque esta comunidad es conocida, demoscópicamente hablando, como el Ohio español. La historia electoral española ha demostrado que, como ocurre con Ohio (Estados Unidos) y el inquilino de la Casa Blanca, el partido que gana en Aragón acaba sentado en La Moncloa. Según esta precisión, si se extrapolan los datos de este domingo a unas futuras elecciones generales, el PP ganaría, aunque con tres escaños menos que en 2023 (134); el PSOE se desplomaría hasta los 107 (14 menos) y Vox se dispara con 38 más (71).

La proyección de Data10 para OKDIARIO anticipa sí que el bloque del centroderecha sumaría una holgada mayoría absoluta de 205 diputados que permitiría gobernar a Alberto Núñez Feijóo, aunque con una indudable dependencia de Santiago Abascal.

El ciclo electoral diseñado por el PP para desgastar al PSOE en la cuenta atrás para las generales, además de confirmar la debacle socialista, ratifica la fortaleza de Vox, partido que condicionará la gobernabilidad en España al rentabilizar el destrozo socialista. Vox, así, se erige como la fuerza emergente en un escenario nacional en el que el PSOE se derrumba pero el PP se ve incapaz de canalizar el voto del descontento.

Sánchez, el gran perdedor

La victoria es más que agridulce para el PP porque la fuerza de Vox es suficiente para condicionar las negociaciones y su influencia en un futuro Ejecutivo.

Con todo, el gran perdedor es Pedro Sánchez quien, en apenas dos meses, ha firmado dos derrotas. La última, con una candidata, Pilar Alegría, que era su ex ministra y ex portavoz. Este desgaste arrastra no sólo a su partido sino a sus socios de coalición. La proyección avanza el hundimiento de Sumar, que pierde 21 diputados y se quedaría con apenas 10. Tras tocar el poder, el partido de la vicepresidenta Yolanda Díaz corre el riesgo de convertirse en una anécdota.

Entre el resto de aliados, es Junts el que sufre las peores consecuencias de su apoyo al Gobierno socialista. La estrategia de ruptura de Carles Puigdemont no parece darle resultado, pues el partido separatista se deja tres diputados por el camino (4). Ese retroceso favorece a ERC, que gana un escaño y lidera el independentismo catalán en el Congreso. También Bildu sale reforzado con un asiento más (7) mientras que el PNV retiene sus 5 diputados.

Con este panorama, el bloque de las izquierdas, que durante ocho años ha mantenido a Sánchez en La Moncloa, apenas lograría 144 diputados, por los 204 del centroderecha (sumando UPN).

La derechización del voto es un hecho. El socialismo no sólo cae a sus mínimos históricos sino que, al contrario que en otras legislaturas, ya no sueña con gobernar apoyado en una izquierda radical dinamitada ahora en una amalgama de sensibilidades sin liderazgos ni capacidad de acuerdo.

En el verano de 2027 -salvo que Sánchez decida adelantar los comicios por puro tacticismo electoral-, España irá a las urnas tras una legislatura marcada por los casos de corrupción en el entorno personal y político del presidente, los escándalos de acoso sexual de dirigentes socialistas, la condena inédita al fiscal general del Estado, las concesiones al separatismo y los proetarras, los ataques desde el Ejecutivo a los pilares del Estado de Derecho, y otras polémicas de diversa índole.

Los últimos comicios confirman que la táctica de Sánchez de alimentar a Vox para debilitar al PP, y la estrategia del PP de desmarcarse de Vox, llevan a este partido a sus máximos históricos. Este 8-F, como el 21-D, anticipa una tendencia que pondrá a prueba la capacidad de PP y Vox de construir una alternativa sólida de gobernabilidad en España.

En este sentido, los pactos autonómicos medirán su capacidad de acuerdo. Abascal ya avanzó este domingo que el apoyo en Aragón no será gratis y reclamó al PP un «cambio de políticas». Este lunes, Feijóo ha asumido la necesidad de pacto, pero ha advertido a Abascal que debe basarse «en la responsabilidad».

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