Pujol Jr. la monta en prisión: exige histérico poner deporte cuando ve en la tele noticias del 155

Jordi Pujol Ferrusola
Jordi Pujol Ferrusola en una imagen de archivo. (Foto: AFP)

A Jordi Pujol Jr. ya la han pillado ‘trapicheando’ con las tarjetas telefónicas —como adelantó OKDIARIO—. Ya le han tenido que cambiar de compañero de celda una vez por sus enganchadas con el resto de presos. Y ahora directamente barajan trasladarlo a un módulo de conflictivos por su actitud.

Lleva seis meses en prisión preventiva. Y a este paso va a batir el récord de incidentes en Soto del Real. Los responsables de la cárcel ya han tenido que aplicar un pequeño castigo a Jordi Pujol Ferrusola por su actitud: vio reducidos sus privilegios en prisión por el trapicheo con tarjetas telefónicas que realizaba dentro de la prisión y con el resto de presidiarios. El primogénito de los Pujol quería más minutos de conversación y para lograrlos se ha dedicado a prometer distintas contraprestaciones a los presos para que le cedan minutos de conversación con el exterior.

Los funcionarios de prisiones le pillaron una primera vez y le advirtieron. Pero Jordi Jr. insistió y los responsables del régimen interno no tuvieron más remedio que aplicarle el consiguiente recorte de privilegios penitenciarios.

Pero no sólo con las tarjetas telefónicas la ha montado el hijo mayor de la saga Pujol. Su trato y enfados son complicados de llevar por sus compañeros de celda. De hecho, las constantes enganchadas en los habitáculos asignados a los presos han llevado a los funcionarios a tener que cambiarle de compañero en una primera ocasión. Y ahora, tras repetirse la tensión con el nuevo compañero de celda, los funcionarios empiezan a barajar trasladar a Jordi Pujol Ferrusola al módulo de conflictivos.

La causa más estrambótica de sus enfados: las noticias de la tele. Y, más en concreto, las noticias que aluden a Cataluña, a la corrupción de la Generalitat, a la intervención y a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. “En cuanto salen esas noticias, pide poner deporte”, apunta una fuente interna. Y no lo hace tranquilo ni con buenos modos. "Lo hace sensiblemente enfadado e imperativo”.

Se trata del enésimo capítulo de la corta pero intensiva estancia en prisión de Jordi Pujol hijo. Porque él empezó con ganas de portarse bien en prisión. El deporte ocupaba buena parte de su tiempo libre dentro, primero en el centro penitenciario de Zuera, y más tarde en Soto del Real. De hecho, no tardó en apoyarse en sus datos de buen comportamiento para reclamar un traslado a la prisión catalana de Quatre Camins, una sede mucho más cercana al resto de su familia imputada. Pero, lo cierto, es que le han durado poco las ganas de comportarse según las pautas de buena conducta de la prisión.

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