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Este es el pueblo de España que todos comparan con Santorini

Su estética homogénea, luminosa y abierta al mar crea comparaciones inevitables con Santorini

Pueblo España Santorini
Altea. (Wikimedia Commons)
Rafael Sánchez

Casas blancas que se deslizan por una ladera frente al mar, una cúpula azul que domina el horizonte y un casco antiguo que parece suspendido sobre el Mediterráneo. La escena podría pertenecer a Santorini, pero está en España. Se trata de Altea, uno de los pueblos más bonitos de la Costa Blanca.

Una imagen que seduce a primera vista

La primera impresión al llegar a Altea es impactante. El casco antiguo se alza sobre una colina, con calles estrechas y empedradas que serpentean entre fachadas encaladas. En lo más alto, la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con su característica cúpula azul, marca el perfil urbano y se ha convertido en el gran icono del municipio.

Esta estética homogénea, luminosa y abierta al mar ha provocado comparaciones inevitables con Santorini. Sin embargo, más allá del paralelismo fotogénico, el municipio conserva una esencia mediterránea propia. Aquí no predominan los grandes complejos hoteleros, sino una trama urbana tradicional que ha sabido preservar su carácter.

Un casco antiguo que funciona como mirador

Pasear por el centro histórico de Altea es una experiencia pausada. El suelo empedrado y las curvas inesperadas de sus calles obligan a caminar sin prisa, descubriendo pequeñas plazas, talleres artesanales y terrazas con vistas que no se intuyen desde abajo.

A medida que se asciende hacia la plaza de la Iglesia, el ambiente se vuelve más silencioso. Al llegar arriba, el espacio se abre como un balcón natural sobre el Mediterráneo. Desde allí se contemplan las montañas, el Peñón de Ifach recortado en la distancia y una franja de mar que cambia de tonalidad según la hora del día.

Este entorno ha atraído históricamente a artistas, pintores y escultores, consolidando a esta localidad de Alicante como un pequeño refugio creativo en la Costa Blanca.

Calas tranquilas y un litoral sin masificación

A diferencia de otros puntos del litoral alicantino, Altea no se caracteriza por grandes playas de arena saturadas en verano. Su costa es más diversa y discreta, con predominio de playas de piedra y pequeñas calas de aguas transparentes.

En enclaves como La Olla, Cap Negret o la Cala del Mascarat, el mar se disfruta sin el bullicio habitual de otros destinos más masificados. Son espacios pensados para quien busca tranquilidad, practicar kayak o simplemente escuchar el sonido de las olas sin interrupciones.

A pocos minutos en coche, el Morro de Toix aporta un paisaje más abrupto, con acantilados y formaciones rocosas que refuerzan el carácter natural del entorno.

¿Por qué la llaman la Santorini española?

La comparación con la isla griega se apoya en tres elementos claros: casas blancas, cúpula azul y un trazado urbano escalonado que desciende hacia el mar. Esa imagen, especialmente al atardecer, activa de inmediato la referencia al Egeo en la mente de muchos visitantes.

Sin embargo, la diferencia radica en el contexto. Altea combina esa estética con la infraestructura y servicios propios de un municipio consolidado de la provincia de Alicante. No es un enclave aislado, sino una localidad bien conectada, con actividad cultural durante todo el año y servicios estables más allá de la temporada alta.

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