Propuesta de Solidaridad

La fórmula del sindicato de Vox para subir el SMI: que el trabajador se quede con las cotizaciones

Solidaridad Vox
Sindicato Solidaridad propulsado por Vox

El recién estrenado sindicato Solidaridad, impulsado por Vox, ha incluido entre sus propósitos la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a casi 1.500 euros. A diferencia de Podemos, Solidaridad sugiere que esa subida provenga de las cotizaciones que las empresas tienen que pagar al Estado por sus asalariados. Esa cantidad iría directamente a la nómina del trabajador y sería el Estado quien debería asumirlas.

El pasado 14 de septiembre Vox presentó ante los trabajadores y los medios de comunicación un nuevo sindicato de corte patriótico que aboga por la lucha contra la precariedad laboral, la subida de impuestos, el desmantelamiento de la industria y las cifras de paro.

Tal y como ha podido conocer OKDIARIO, la subida del SMI propuesta por Solidaridad persigue la supresión de aquellas cotizaciones que el empresario debe realizar por cada trabajador para que reviertan directamente en el asalariado. Es decir, un trabajador que cobre 950 euros podría ver su nómina ampliada hasta los 1.500 euros aproximadamente.

Entre las principales medidas laborales presentadas por Solidaridad en su nacimiento como la prioridad de los trabajadores residentes en España en el acceso a puestos de trabajo, el fin de las subvenciones públicas a organizaciones patronales y sindicales y la subida del SMI fue esta última, la del incremento del SMI, la que más polémica generó, dado que Vox votó en contra de ella cuando fue aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez a principios de año.

Sin embargo, la crisis provocada por el coronavirus hizo que Vox cambiara de opinión y se abriese a una subida para paliar la precariedad de los salarios más bajos.

Ahora, con un sindicato ya constituido, los de Santiago Abascal han buscado una fórmula que no suponga un mayor gasto para las empresas y, por lo tanto, no se convierta en un un freno para la contratación. De esta manera, el empresario no carga con la subida y es el Estado el que deberá asumir la pérdida.

Los conceptos que se suprimirán a los trabajadores que cobran el salario mínimo son aquellos tales como las contingencias comunes y las denominadas como contingencias profesionales. Esta eliminación supondría una subida de un 50% la nómina de aquellos a los que esto atañe.

Sindicato Solidaridad

El nombre de Solidaridad está inspirado en el sindicato polaco creado en 1980 y liderado por el ex presidente Lech Walesa que se convertiría después en un partido político y que contribuyó a la caída del comunismo en toda Europa. El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, lo anunció el pasado julio en una rueda de prensa.

El polaco promovió protestas a las que se fue sumando la población hasta tener 9 millones de simpatizantes en 1981, sólo un año después de su creación. Después, alcanzaría los 10 millones. Solidaridad, que se creó de forma clandestina, consiguió llegar al poder en 1989 con Tadeusz Mazowiecki, otro de sus cofundadores. Fue el primer Gobierno no comunista en Polonia desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Un año después hubo elecciones presidenciales y Lech Wałesa se impuso con claridad. Estuvo al frente al frente del país entre 1990 y 1995.

Cuota reducida de 3 euros

Solidaridad cuenta también con una página web desde la que poder afiliarse. En concreto, la cuota general es de 5 euros al mes para aquellos que «estén en activo y no se encuentren afectados por situación de paro ni ERTE, ni otras circunstancias de precariedad laboral». Y por otro lado, hay una cuota reducida de 3 euros al mes para «parados, empleados en situación de ERTE, personas con minusvalía reconocida, estudiantes, jubilados, trabajadores que tengan familia numerosa y trabajadores con contratos precarios». La web cuenta además con un apartado de asesoría legal.

El origen de esta organización, recalcan desde Vox, se debe a que los españoles quieren «abandonar la confrontación» a la que les ha instado la izquierda y los sindicatos tradicionales, que «se han vendidos a los partidos y al separatismo», en alusión fundamentalmente a Comisiones Obreras y UGT, cuya federaciones catalanas incluso han apoyado a los presos golpistas. Para la formación de Abascal, estas pugnas se han convertido en enfrentamientos «entre empresarios y trabajadores, entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres o entre madrileños

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